La comunidad de San Juan de Cañas, en Guanacaste, ha superado una crisis hídrica que puso en alerta a sus habitantes. Gracias a una intervención conjunta entre la academia, organizaciones no gubernamentales y la gestión local, la Asada de la localidad logró instalar un sistema de filtración innovador que elimina el exceso de aluminio en el líquido, garantizando el cumplimiento de los estándares nacionales de salud.
Este caso se convierte en un referente de gobernanza local, demostrando cómo las organizaciones comunales pueden resolver problemas técnicos complejos mediante la articulación con centros universitarios y entes de cooperación.
El hallazgo: un riesgo invisible en el acueducto
La alerta se encendió durante los talleres “Conociendo la calidad de nuestra agua”, una iniciativa del proyecto de fortalecimiento para las federaciones y ligas de acueductos de la Región Chorotega (FLUS). Durante las mediciones de rutina, el equipo del Hidrocec de la Universidad Nacional (UNA) detectó una anomalía preocupante.
“Vimos que el pH estaba muy ácido, volvimos a leer la muestra y el pH seguía estando en cuatro. Eso nos generó bastante curiosidad”, explicó Johanna Rojas, responsable de calidad de aguas del Hidrocec.
Posteriormente, las pruebas de laboratorio confirmaron que los niveles de aluminio superaban los 0,2 miligramos por litro, el límite máximo permitido por la normativa costarricense. Para la administración de la Asada, el diagnóstico fue un balde de agua fría que exigió acción inmediata. Cindy Barrantes, administradora de la asociación, reconoció que al principio no dimensionaban el peligro, pero la certeza técnica los impulsó a buscar ayuda externa para proteger a la población.
Innovación técnica desde la academia
Ante la emergencia, se activó una red de apoyo liderada por el Hidrocec-UNA, en conjunto con el Centro de Investigación en Protección Ambiental (CIPA) del TEC y la ONG Operación Bendición.
La solución técnica consistió en un sistema de filtración de dos etapas diseñado específicamente para las condiciones del terreno en San Juan de Cañas:
- Primera etapa (Piedra caliza): El agua atraviesa un filtro de piedra caliza que regula el pH (reduciendo la acidez) y retiene la mayor parte del aluminio.
- Segunda etapa (Arena): Un filtro de arena realiza la limpieza final del sedimento.
Luis Guillermo Romero, investigador del CIPA-TEC, detalló que los resultados fueron inmediatos: tras solo un día de operación, el agua alcanzó un pH cercano a siete (neutro) y los niveles de aluminio descendieron drásticamente, situándose muy por debajo de los límites de riesgo.
El valor de la gestión comunal en la gobernanza
Este proyecto no solo representa una mejora en la infraestructura hídrica, sino un ejemplo de cómo la gestión descentralizada del agua —modelo vital en la estructura municipal de Costa Rica— permite respuestas ágiles. Al ser la propia comunidad la encargada de administrar y dar sostenibilidad al sistema, se garantiza que la inversión perdure en el tiempo.
Katherine Sánchez, coordinadora de Operación Bendición, destacó que el impacto va más allá de la obra gris: “Los proyectos que hacemos van a cambiar la vida de las personas”, señaló, subrayando que el empoderamiento de la Asada es lo que asegura que el servicio de agua siga siendo de calidad para las futuras generaciones de San Juan de Cañas.





