El paisaje urbano y cultural de Heredia ha recuperado uno de sus puntos de referencia más significativos. Tras un cuidadoso proceso de intervención que se extendió por 22 días, la emblemática escultura “Los Amantes” ha vuelto a ocupar su lugar en los jardines de la Plaza 11 de abril, en el campus de la Universidad Nacional (UNA).
Esta obra, que forma parte del acervo identitario de la institución y del cantón central herediano, fue creada en 1970 por el reconocido artista Fernando Calvo (quien también firmaba como Clavo). Su restauración no solo representa el rescate de una pieza artística, sino también un ejemplo de gestión cultural que involucra a diversos sectores de la comunidad.
Un esfuerzo tripartito de gestión local
La recuperación de la pieza fue posible gracias a una alianza que refleja modelos de gobernanza colaborativa. Según explicó José Pablo Solís, decano del Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (Cidea), el proyecto se concretó mediante un esfuerzo conjunto entre la UNA, el proyecto SEGA (Gestión, Conservación y Restauro de las obras artísticas de la universidad) y donantes privados.
Este último grupo estuvo conformado por personas que tuvieron un vínculo histórico con la instalación original de la obra, demostrando cómo el sentido de pertenencia de los ciudadanos puede ser un motor fundamental para el mantenimiento del patrimonio público en los gobiernos locales y centros educativos.
El rescate técnico de la identidad
La escultura, elaborada en la técnica de cemento con acabado en granito, presentaba un deterioro avanzado producto del paso de las décadas y la exposición constante a la intemperie. El diagnóstico previo realizado por el restaurador Gerardo Hidalgo, de la empresa Renoir S.A., detallaba erosión severa, grietas y pérdidas de elementos críticos como dedos, nariz y boca de las figuras.
El proceso de intervención incluyó:
- Liberación y traslado: Se excavó la base original de cemento y piedrilla para izar la obra con una grúa y trasladarla a una nueva base técnica.
- Limpieza profunda: Se utilizaron detergentes no iónicos para eliminar tierra, algas y líquenes sin dañar la superficie.
- Resane arquitectónico: Se aplicó mortero de cemento de arena fina para devolver la integridad a la superficie y se reconstruyeron los elementos faltantes siguiendo los contornos originales.
Respeto a la obra original
Un aspecto fundamental de esta restauración, y que resuena con las mejores prácticas de conservación de monumentos en espacios públicos municipales, es el respeto absoluto a la intención del autor. Hidalgo aclaró que su labor se limitó a resanar basándose en las marcas existentes, sin modelar elementos nuevos que alteraran la visión de Fernando Calvo.
“La ética de un restaurador es respetar 100% la creación del artista, no es permitido realizar alteraciones a su originalidad”, señaló el experto, justificando incluso el mantenimiento de ciertas desproporciones originales en las extremidades de las figuras como parte del diseño auténtico.
Con dimensiones de 2.90 metros de largo y 1.21 de alto, “los amantes” —que representa a una mujer de rodillas y a un hombre tendido tras ella— vuelve a ser un espacio de contemplación para estudiantes y vecinos de la Ciudad de las Flores, recordándonos la importancia de proteger el patrimonio artístico que humaniza nuestras ciudades.





