Tecnología y movilidad: Brighton & Hove utiliza sensores con IA para transformar su gestión vial

En el marco de las tendencias globales de modernización urbana y gobernanza basada en datos, el ayuntamiento de Brighton & Hove, en el Reino Unido, ha puesto en marcha una iniciativa que sirve de referente para las municipalidades costarricenses que buscan soluciones inteligentes a los problemas de tránsito y movilidad activa.

Mediante una alianza con la firma tecnológica VivaCity, el concejo local desplegó cinco sensores equipados con inteligencia artificial (IA) en puntos estratégicos de su corredor costero. El objetivo: capturar datos multimodales anónimos sobre el flujo de peatones, ciclistas y vehículos para tomar decisiones de diseño vial fundamentadas en la realidad y no en supuestos.

Datos reales para decisiones políticas complejas

Al igual que sucede en muchos cantones de Costa Rica, donde los proyectos de ciclovías o cambios de vías suelen generar resistencia por temor a la congestión vehicular, las autoridades de Brighton & Hove enfrentaban el reto de justificar la redistribución del espacio público.

El uso de estos sensores permitió a la municipalidad identificar puntos de presión y zonas de conflicto donde peatones y ciclistas compiten por el espacio. Entre los hallazgos más relevantes, los datos demostraron que en zonas sin infraestructura protegida, el uso de la bicicleta era bajo debido a la percepción de peligro, mientras que en sectores con carriles segregados, la cifra de ciclistas se multiplicaba hasta alcanzar los 1.500 usuarios diarios.

Esta evidencia fue crucial para el equipo técnico. Por ejemplo, los sensores confirmaron que el 80% de los vehículos utilizaban únicamente el carril exterior de una vía específica, lo que permitió validar la eliminación de un carril interno redundante para crear espacio para ciclistas sin afectar la capacidad del flujo automotor.

Un modelo de transparencia en la gestión local

Jasmin Barnicoat, gerente sénior de proyectos del ayuntamiento de Brighton & Hove, destacó que contar con datos de alta calidad ha sido invaluable para respaldar las decisiones de diseño.

“Pudimos mostrar exactamente cómo se utiliza el espacio, cuantificar carriles de bajo uso o movimientos de giro, y demostrar que nuestras propuestas minimizan el impacto en el tráfico mientras mejoran la seguridad”, explicó Barnicoat. Según la funcionaria, esta metodología permitió convertir un proyecto potencialmente polémico en uno con amplio apoyo, al demostrar a los vecinos que el diseño se basa en el movimiento real de las personas.

Implementación y monitoreo a largo plazo

El cronograma del proyecto prevé que la construcción inicie en 2026, de forma escalonada para no afectar el turismo de verano y la demanda local. Un aspecto clave de esta gobernanza es que el monitoreo no termina con la obra: los sensores permanecerán activos durante al menos tres años después de la implementación para medir el éxito de la medida, el cambio en los hábitos de transporte y las mejoras en seguridad.

Para las municipalidades de Costa Rica, este caso de estudio subraya la importancia de la “gestión basada en evidencia”. En un contexto donde la movilidad urbana sostenible es una prioridad de la agenda local, la integración de tecnología para el conteo y análisis de tráfico surge como una herramienta para superar el escrutinio público y los desafíos políticos, garantizando que las obras municipales respondan fielmente a las necesidades de quienes transitan la ciudad.

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