El desafío de la energía: Londres debate cómo priorizar viviendas frente al auge de los centros de datos

La ciudad de Londres se encuentra en una encrucijada que resuena con los desafíos de infraestructura de muchas urbes modernas: la competencia directa por la electricidad entre el desarrollo inmobiliario y la infraestructura digital. Un nuevo informe de la Asamblea de Londres advierte que la creciente demanda de energía por parte de los centros de datos en el oeste de la ciudad está asfixiando la capacidad de la red eléctrica, lo que pone en riesgo la construcción de miles de viviendas.

El reporte, titulado “Gridlocked: cómo la planificación puede aliviar las limitaciones eléctricas de Londres”, señala que la capital británica vive un “momento crítico”. La investigación de la Comisión de Planificación y Regeneración revela que la red eléctrica está luchando para soportar las demandas “asombrosas” de estas instalaciones tecnológicas, impactando directamente en la meta de reducir el déficit habitacional.

El origen del cuello de botella

La problemática cobró fuerza en 2022, cuando la capacidad de la red llegó a su límite en distritos como Hillingdon, Hounslow y Ealing. Aunque se lograron implementar soluciones temporales para conectar unas 12,000 viviendas hacia inicios de 2025, el informe califica estas medidas como un simple “parche”.

El núcleo del conflicto es la intensidad energética: un solo centro de datos puede consumir la misma electricidad que decenas de miles de hogares. Con proyecciones que estiman que la demanda de energía de estos centros podría dispararse entre un 200 % y un 600 %, la competencia por la capacidad en las subestaciones locales se ha vuelto feroz.

James Small-Edwards, presidente de la Comisión de Planificación y Regeneración, destacó la gravedad de la situación: “Londres se encuentra en un punto determinante, donde la capacidad energética se ha convertido en una restricción real tanto para la entrega de viviendas como para el crecimiento económico general”.

Propuestas para una planificación inteligente

Para los planificadores urbanos, una de las recomendaciones más contundentes del informe es la reforma de las categorías de planificación. Actualmente, los centros de datos se clasifican bajo la misma categoría que las bodegas de almacenamiento (clase B8), edificios que consumen solo una fracción de la energía que requiere un centro de datos.

La Comisión propone que el gobierno cree una categoría específica para los centros de datos. Esto permitiría a las autoridades locales evaluar con precisión el impacto energético antes de otorgar permisos, evitando que el crecimiento digital desplace la oferta residencial.

Además, se sugiere que el próximo “Plan de Londres” incluya políticas específicas que obliguen a los grandes usuarios de energía a presentar evaluaciones detalladas de su demanda como parte de sus solicitudes de construcción.

Innovación: del desperdicio al calor hogareño

Bajo los principios de economía circular, el reporte también identifica una oportunidad de sostenibilidad. Se recomienda que los centros de datos contribuyan a las redes de calefacción del distrito. Al capturar el calor residual generado por los servidores, este podría ser reutilizado para calentar hogares y negocios cercanos, aprovechando la misma energía dos veces.

Una lección de gobernanza

Finalmente, el informe señala una brecha en la toma de decisiones y recomienda que las autoridades locales y municipales tengan un asiento formal en la planificación estratégica de la energía. Esto garantizaría que quienes tienen la responsabilidad de cumplir las metas de vivienda tengan voz sobre cómo se prioriza la infraestructura eléctrica.

Mientras Londres avanza hacia un futuro de cero emisiones netas, donde el transporte y la calefacción serán cada vez más eléctricos, el informe sirve como una advertencia: sin una planificación integrada que entienda la vivienda y la infraestructura digital como sistemas conectados, el desarrollo urbano podría quedar a oscuras.

Análisis: ¿Están los planes reguladores de Costa Rica listos para el impacto de los centros de datos?

El caso de Londres, donde la construcción de viviendas se ha visto frenada por la demanda eléctrica de los centros de datos (data centers), no es una realidad ajena para Costa Rica. Con la llegada de gigantes tecnológicos y el impulso a la economía digital, las municipalidades costarricenses enfrentan el reto de modernizar sus Planes Reguladores para evitar que el desarrollo industrial compita deslealmente con el derecho a la vivienda y el acceso a servicios básicos.

A continuación, analizamos cómo las lecciones del Reino Unido podrían aplicarse a la normativa municipal de nuestro país:

1. La urgencia de nuevas categorías en el uso de suelo

Al igual que en Londres, donde los centros de datos se camuflan bajo la categoría de “bodegas”, en muchos cantones de Costa Rica estas instalaciones suelen clasificarse genéricamente como “industria” o “servicios tecnológicos”.

  • El riesgo: Si un Plan Regulador no distingue entre una bodega de logística y un centro de datos, la municipalidad no puede prever el estrés que este último causará en la red eléctrica local y el acueducto (por los sistemas de enfriamiento).
  • La solución: Las municipalidades podrían crear categorías de “Uso de Suelo Tecnológico de Alta Intensidad”, exigiendo estudios de factibilidad eléctrica certificados por el ICE o la CNFL antes de otorgar el uso de suelo, garantizando que no se desplace la capacidad reservada para futuros proyectos residenciales.

2. Infraestructura eléctrica: ¿quién tiene la prioridad?

En Costa Rica, la planificación del desarrollo urbano (municipalidades) y la planificación energética (ICE/CNFL/ESPH) a menudo corren por vías separadas. El informe de Londres sugiere que los gobiernos locales deben tener una silla en la mesa donde se decide el futuro energético.

  • Aplicación local: Es fundamental que el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM) y el Ministerio de Vivienda (MIVAH) coordinen con el sector energético para que los Índices de Fragilidad Ambiental (IFA) y los planes reguladores consideren la “capacidad de carga” eléctrica del cantón. Sin esto, un permiso de construcción para un condominio de interés social podría ser rechazado en el futuro simplemente porque un data center cercano agotó la capacidad de la subestación local.

3. El modelo de “Distritos Térmicos” y economía circular

Una de las propuestas más innovadoras de Londres es obligar a los centros de datos a donar su calor residual a las comunidades. Aunque Costa Rica es un país tropical, este concepto de “aprovechamiento de residuos” es aplicable.

  • Oportunidad municipal: Las municipalidades de zonas industriales (como Alajuela, Heredia o Cartago) podrían incentivar a las empresas tecnológicas a implementar proyectos de responsabilidad social que utilicen su infraestructura para generar beneficios comunales, o bien, exigir estándares de eficiencia que minimicen el impacto en el microclima local.

4. Transparencia y evaluación de impacto

El informe británico pide que los grandes consumidores de energía presenten evaluaciones detalladas de su demanda. En el contexto nacional, esto podría integrarse en los requisitos de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) y ser validado por las direcciones de urbanismo de cada municipalidad.

Conclusión para los gobiernos locales

La lección de Londres es clara: la “ciudad inteligente” no es aquella que solo atrae inversión tecnológica, sino la que sabe integrarla sin sacrificar la calidad de vida de sus habitantes. Los gobiernos locales de Costa Rica tienen la oportunidad de adelantarse a esta crisis, actualizando sus planes reguladores para que el desarrollo digital y el bienestar residencial caminen de la mano.

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