La movilidad eléctrica no es solo una meta ambiental, sino un desafío de infraestructura urbana. Recientemente, el municipio de Greenwich, en Londres, anunció una alianza estratégica por 15 años con la empresa Jolt para instalar cargadores de vehículos eléctricos (VE) sin costo alguno para el gobierno local. Este modelo, basado en el subsidio por publicidad digital, ofrece una hoja de ruta interesante para que las municipalidades y distribuidoras eléctricas de Costa Rica aceleren su transición energética.
El modelo de Londres: carga gratuita financiada por publicidad
El proyecto en el distrito de Greenwich consiste en la instalación de 30 estaciones de carga que operan con energía 100% renovable. Lo disruptivo del sistema no es solo el cargador, sino la incorporación de pantallas digitales de 75 pulgadas en cada unidad.
Estas pantallas cumplen una doble función:
- Financiamiento: Los ingresos generados por la publicidad en estas pantallas permiten que los usuarios de vehículos eléctricos reciban hasta 7 kWh de energía gratuita diariamente (suficiente para recorrer unos 48 kilómetros).
- Servicio Comunal: El municipio dispone de espacios gratuitos en las pantallas para emitir mensajes de servicio público, anuncios de eventos locales y alertas comunitarias.
En Londres, donde muchas viviendas carecen de garaje privado, el costo de cargar en la vía pública suele ser mucho más alto que el doméstico. Este modelo busca democratizar el acceso al transporte limpio, eliminando la brecha de costos para quienes no pueden cargar su auto en casa.
Impacto en la economía local
Datos de la empresa Jolt indican que el 90% de los usuarios de estas estaciones realizan compras en comercios cercanos mientras esperan que su vehículo cargue. Además, el 40% de los clientes gasta una suma considerable en negocios locales durante ese periodo, lo que convierte a los puntos de carga en dinamizadores del comercio de barrio.
¿Cómo podría implementarse este modelo en Costa Rica?
Costa Rica posee una de las matrices eléctricas más limpias del mundo y una Ley de Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico (Ley 9518) que urge la expansión de la red de carga. La experiencia de Greenwich ofrece ejemplos claros de implementación local:
1. Alianzas entre Municipalidades y Distribuidoras (CNFL, ICE, JASEC, ESPH): Las municipalidades costarricenses podrían facilitar el uso del espacio público (aceras amplias, parques o parqueos municipales) para la instalación de estos “tótems” tecnológicos. Al ser un modelo subsidiado por publicidad, la municipalidad no tendría que invertir fondos públicos en la compra de los equipos, cumpliendo con sus metas de descarbonización a costo cero.
2. Información ciudadana en tiempo real: Cantones con alta afluencia como San José, Heredia o Escazú podrían utilizar las pantallas integradas para informar sobre cierres de vías, campañas de vacunación o ferias del agricultor, modernizando la comunicación entre el ayuntamiento y el vecino.
3. Apoyo a la “pyme” local: Al igual que en Londres, las distribuidoras eléctricas podrían negociar espacios publicitarios preferenciales para los comercios locales cercanos al cargador, fomentando que el usuario consuma en la pulpería, cafetería o farmacia del barrio mientras su vehículo se abastece de energía.
4. Solución para edificios y condominios: En zonas urbanas densas de nuestro país, donde muchos edificios antiguos de apartamentos no cuentan con infraestructura eléctrica preparada en sus parqueos, la instalación de estos cargadores en la vía pública bajo un modelo de bajo costo (o gratuito hasta cierto límite) sería la solución definitiva para que más costarricenses den el paso hacia la movilidad eléctrica.
Este enfoque transforma el cargador de un simple enchufe en una herramienta de comunicación y desarrollo económico, permitiendo que la movilidad sostenible sea justa y accesible para todos, sin importar si tienen o no un tomacorriente en su cochera.







