De la experimentación a la rentabilidad: el nuevo norte de las ciudades inteligentes

El concepto de smart city está dejando de ser un laboratorio de pruebas tecnológicas para convertirse en una herramienta de gestión financiera y operativa. Según el informe más reciente de la firma Berg Insight, las ciudades a nivel global han dado un giro estratégico: ya no se busca la tecnología por la novedad, sino por su capacidad de generar retorno de inversión (ROI) y ahorros significativos en la prestación de servicios públicos.

Este cambio de visión es fundamental para el contexto de las municipalidades costarricenses, donde la eficiencia en el uso de los recursos y la mejora de los servicios locales son pilares de la gobernanza moderna.

Eficiencia operativa en el centro de la estrategia

El estudio, titulado Smart Cities: Connected Public Spaces, destaca que áreas críticas como el alumbrado público, la gestión de residuos y el monitoreo ambiental ya no se ven como proyectos aislados, sino como infraestructura gestionada de forma remota para garantizar la sostenibilidad.

William Ankreus, analista de Berg Insight, señala un punto clave para cualquier gestor municipal:

“Las ciudades y municipalidades ahora priorizan el ROI, los ahorros operativos y la calidad del servicio sobre la experimentación tecnológica, acelerando la adopción de soluciones digitales que ofrecen resultados tangibles”.

Tendencias globales con impacto local

El reporte analiza cinco áreas tecnológicas que están transformando el entorno urbano y que presentan oportunidades claras para los gobiernos locales en nuestro país:

  • Alumbrado público inteligente: Es la piedra angular de la ciudad conectada. Para 2024, se contabilizaron 27.9 millones de luminarias controladas individualmente a nivel global (excluyendo a China). Se proyecta que esta cifra alcance los 74.5 millones en 2029, con un crecimiento anual del 21.8%.
  • Gestión inteligente de residuos: Este es el sector de mayor crecimiento (22.3% anual). El uso de sensores de nivel de llenado en contenedores permite optimizar las rutas de recolección, reduciendo costos de combustible y personal.
  • Monitoreo de la calidad del aire: El uso de dispositivos de bajo costo y no regulatorios está creciendo como complemento a las estaciones tradicionales. Se espera que para 2029 existan más de 633,000 de estos dispositivos en entornos urbanos, facilitando datos clave para la salud pública.
  • Parqueo inteligente: Mediante sensores de ocupación, las ciudades buscan reducir la congestión vehicular y mejorar la recaudación, con una proyección de crecimiento del 18.4% anual.
  • Videovigilancia urbana: Es el mercado de mayor volumen económico, alcanzando los €13,600 millones en 2024, integrando soluciones de audio y video tanto fijas como móviles.

Un futuro resiliente para los cantones

Aunque Europa y Norteamérica lideran actualmente la adopción, regiones como el Medio Oriente y Asia-Pacífico crecen aceleradamente debido a la urbanización rápida. Para Costa Rica, el mensaje es claro: las condiciones del mercado son cada vez más favorables para despliegues a gran escala.

La adopción de estas tecnologías permite a las municipalidades pasar de una gestión reactiva a una proactiva, donde la infraestructura se administra en tiempo real, pavimentando el camino hacia un futuro más resiliente y sostenible para las comunidades.

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