El operador Go-Ahead, responsable de la flota de autobuses eléctricos más grande del Reino Unido, ha alcanzado un hito histórico al poner en circulación su unidad número 1.000 en la capital británica. Este avance no es solo una cifra; representa una reducción anual de 60.000 toneladas de carbono, equivalente a retirar más de 37.000 vehículos particulares de las calles.
Para la gobernanza local en Costa Rica, este logro de Londres —donde ya un tercio de la flota total es eléctrica— plantea preguntas urgentes sobre cómo nuestras municipalidades pueden influir en la movilidad sostenible, a pesar de las limitaciones actuales del sistema centralizado de transporte.
El reto del marco regulatorio: entre el CTP y el MOPT
A diferencia del modelo de Londres, donde la entidad Transport for London (TfL) centraliza la planificación con una visión de ciudad, en Costa Rica el control reside mayoritariamente en el gobierno central. Esto genera un escenario complejo para los gobiernos locales que desean impulsar proyectos grass-roots o de movilidad urbana:
- El Consejo de Transporte Público (CTP): Como órgano desconcentrado del MOPT, es quien define las concesiones, las rutas y las renovaciones de flota. Para que una municipalidad costarricense logre ver buses eléctricos en sus comunidades, debe existir una alineación directa con los planes de modernización del CTP, los cuales a menudo avanzan a un ritmo distinto al de las necesidades de los gobiernos locales.
- El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT): Su rol como rector de la infraestructura nacional a veces entra en conflicto con las competencias municipales en vías cantonales. La electrificación del transporte requiere no solo buses, sino infraestructura de carga (electrolineras) que debe ser coordinada entre el sector privado, las distribuidoras de energía y los planes de ordenamiento territorial de cada municipalidad.
Control inteligente y tecnología de datos
Uno de los puntos clave del éxito de Go-Ahead fue la inversión en un nuevo Centro de Control Operativo. Este sistema permite monitorear en tiempo real el estado de carga y el rango de las baterías de cada unidad.
Este es un ejemplo de “ciudad inteligente” que las municipalidades de Costa Rica podrían liderar mediante alianzas público-privadas. Si bien la gestión de la ruta es del CTP, la gestión de los datos de movilidad y la mejora del entorno urbano (paradas inteligentes, priorización de paso en vías cantonales) son espacios donde el empoderamiento comunitario y municipal puede brillar.
Lecciones para nuestras comunidades
El vicealcalde de transporte de Londres, Seb Dance, destacó que este progreso ayuda a “limpiar el aire tóxico y proteger la salud de los ciudadanos”. En el contexto costarricense, la transición hacia flotas de cero emisiones es una herramienta de justicia social: las comunidades más densas y con mayor tráfico son las que más sufren la contaminación sónica y del aire.
Lograr que el 100% de la flota sea de cero emisiones es una meta que Londres espera cumplir pronto. Para Costa Rica, el camino requiere que las municipalidades dejen de ser espectadoras y asuman un rol activo de presión y colaboración técnica ante el MOPT y el CTP, exigiendo que los nuevos contratos de concesión prioricen la tecnología que ya es una realidad exitosa en otras latitudes.







