El desarrollo urbano en la periferia de las ciudades intermedias de Costa Rica suele enfrentar el reto de la segregación. Sin embargo, el proyecto Veredas del Río, ubicado a escasos dos kilómetros del centro de Liberia, se posiciona como una apuesta por el “derecho a la ciudad”. Con la entrega de las primeras 17 viviendas de su segunda etapa, el cantón guanacasteco da un paso firme en la reducción de su brecha habitacional para familias en condición de vulnerabilidad extrema.
Un proyecto estratégico en el corazón de La Pampa
Liberia, conocido no solo como la “Ciudad Blanca” sino como el principal nodo de servicios y logística del norte del país, presenta una dinámica urbana compleja. El crecimiento del turismo y la industria en el cantón ha generado una presión inmobiliaria que, a menudo, desplaza a las familias de menores ingresos hacia las periferias sin servicios.
En este contexto, Veredas del Río destaca por su ubicación en una zona urbana consolidada. Esta característica es vital desde la perspectiva del urbanismo social: las familias beneficiadas no son aisladas, sino integradas a una red existente de escuelas, colegios, servicios bancarios y centros de salud. La infraestructura de la urbanización incluye:
- Vías asfaltadas y sistemas de evacuación pluvial.
- Cumplimiento estricto de la Ley 7600 mediante aceras y rampas.
- Espacios de recreación infantil y sistemas de seguridad hídrica (hidrantes).
El proceso: articulación público-privada y dinamismo económico
La ejecución de esta segunda etapa no es un hecho aislado, sino el resultado de un engranaje financiero y técnico bajo el modelo de alianza público-privada. El Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI) actúa como el músculo financiador con una inversión de ₡4.506 millones, mientras que Grupo Mutual opera como la entidad autorizada para la supervisión y canalización de los recursos del bono familiar.
El proceso constructivo, a cargo de la empresa Mar Azul, no solo levanta paredes, sino que funciona como un motor reactivador. Según la gerencia del BANHVI, los 6.000 metros cuadrados de construcción de esta fase han generado cerca de 480 empleos, entre directos e indirectos, impactando positivamente la economía local de un cantón que aún lucha por formalizar su fuerza laboral.
Además del componente físico, el proceso incluye un acompañamiento social. Grupo Mutual ha integrado programas de educación financiera y fortalecimiento de capacidades para las familias, buscando que el paso a la vivienda propia sea sostenible y fomente una convivencia comunitaria sana.
Radiografía de las familias beneficiadas
El impacto humano de Veredas del Río alcanza a 443 personas. Las familias seleccionadas comparten un perfil de resiliencia: son originarias de Liberia, viven en situación de pobreza extrema y subsisten con ingresos que no superan los ¢300.000 mensuales. Estas economías domésticas dependen de trabajos informales, pensiones del Estado o ayudas institucionales.
La ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos, Grettel Vega Arce, enfatizó durante el acto de entrega —que contó con la presencia del presidente Rodrigo Chaves Robles— que la meta es concluir la totalidad de las 143 viviendas de esta etapa para junio de este año.
Con la tercera etapa ya en proceso de construcción, el proyecto completo contemplará un total de 400 soluciones habitacionales, consolidándose como uno de los desarrollos de vivienda social más significativos para el empoderamiento de las comunidades en el Pacífico Norte costarricense.








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