El estacionamiento indebido: un obstáculo para la movilidad y la seguridad en los cantones costarricenses

En la dinámica diaria de nuestros barrios y centros urbanos, lo que para un conductor parece una “paradita rápida”, para un adulto mayor o un niño puede significar un riesgo mortal. De acuerdo con los datos más recientes de la Policía de Tránsito, el estacionamiento indebido se ha afianzado como la segunda conducta más sancionada en las vías del país.

Durante el primer trimestre de este 2026, las autoridades han confeccionado un total de 7.191 boletas por esta falta, lo que equivale a una sanción cada 18 minutos. Cada una de estas multas representa un costo de ¢61.000 para el infractor, pero el costo social y humano suele ser mucho mayor.

Martín Sánchez Agüero, director de la Policía de Tránsito, es enfático en los riesgos que esta práctica conlleva para el urbanismo y la seguridad ciudadana. Según explicó, obstruir la acera con una motocicleta puede provocar que un peatón sufra quemaduras con el escape o que el vehículo caiga sobre un transeúnte. En las calles más estrechas de nuestros cantones, un vehículo mal estacionado puede ser la diferencia entre que un camión de bomberos llegue a tiempo a un incendio o se quede atrapado en el congestionamiento.

Las imprudencias no terminan ahí. Sánchez detalló que estacionar a menos de 10 metros de una esquina o en curvas peligrosas obliga a otros conductores a invadir el carril contrario, elevando el riesgo de choques frontales. Asimismo, el irrespeto a los 5 metros de distancia de un hidrante o la invasión de ciclovías compromete tanto la labor de los cuerpos de socorro como la integridad de quienes optan por la movilidad sostenible.

Actualmente, esta falta solo es superada en las estadísticas por el incumplimiento de prohibiciones de circulación (como restricciones, falta de marchamo o inspección técnica), que sumó más de 12.000 multas en el mismo periodo.

“Debemos mutar desde el egoísmo de la conveniencia de estacionar donde más nos place a pensar en ese adulto mayor que debe ‘tirarse’ a la calle porque el carro ocupa la acera”, reflexionó el director Sánchez, haciendo un llamado a recuperar la empatía en los espacios compartidos de nuestras ciudades.

El exceso de velocidad continúa golpeando a las familias en carretera

Las autoridades reportan una multa por velocidad cada dos horas; la conducta sigue siendo la principal causa de mortalidad vial.

El panorama de la seguridad vial en Costa Rica también enfrenta otro enemigo histórico: el abuso de la velocidad. En los primeros 90 días del año, la Policía de Tránsito registró 1.173 boletas por esta infracción, con un promedio de 13 sanciones diarias.

Esta cifra es alarmante si se cruza con la estadística de mortalidad. Entre el 2022 y el 2025, el exceso de velocidad fue el factor que más vidas cobró en el país, y solo en este primer trimestre de 2026 ya se contabilizan 66 fallecidos por esta causa.

Sánchez Agüero señaló que la relación es dolorosa: “Por cada persona fallecida por abuso de velocidad, confeccionamos 18 boletas por ese tema”. Solo durante la pasada Semana Santa, los operativos en ruta hacia las costas y zonas rurales resultaron en 474 multas por correr más de la cuenta.

Desde la Policía de Tránsito se insta a los ciudadanos a no normalizar el exceso de velocidad como una solución ante una salida tardía hacia el trabajo, ni aprovechar la soledad de las noches para realizar competencias ilegales. La invitación es a disfrutar del recorrido, especialmente en periodos de vacaciones, donde la calma debería ser la norma y no la excepción.

Detalle de las sanciones por velocidad:

Para quienes ignoran los límites, la Ley de Tránsito establece castigos severos dependiendo de la gravedad del exceso:

  • más de 120 km/h: 54 conductores recibieron una multa de ¢363.000 y acumularon 6 puntos en su licencia, lo que les obliga a realizar un curso de reeducación vial.
  • exceso de más de 40 km/h: 221 personas fueron sancionadas con ¢245.000 y 4 puntos menos en la licencia (ejemplo: viajar a 100 km/h en zona de 60 km/h).
  • exceso de más de 30 km/h: 376 conductores acreditaron una multa de ¢123.000.
  • exceso de más de 20 km/h: 522 ciudadanos recibieron una boleta de ¢61.000.

Estas cifras subrayan la necesidad de fortalecer la cultura vial desde los gobiernos locales y la participación comunitaria, asegurando que nuestras calles sean espacios de convivencia y no de tragedia.

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