La Misión de Expertos Electorales de la Unión Europea (UE) presentó su informe final sobre las elecciones generales de Costa Rica 2026 y concluyó que el proceso fue organizado de forma “transparente y eficiente”, reconociendo el desempeño del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y señalando que el país mantiene uno de los marcos institucionales y jurídicos más sólidos de la región.
El informe, presentado en la sede central del TSE, destacó la existencia de un padrón electoral “altamente inclusivo”, procedimientos claros para inscripción de candidaturas, papeletas accesibles y mecanismos transparentes tanto para la transmisión preliminar de resultados como para el escrutinio definitivo. La misión también resaltó la elección de la segunda mujer Presidenta de la República y la conformación, por primera vez en la historia nacional, de una Asamblea Legislativa con mayoría femenina, atribuyéndolo a un marco robusto de paridad de género.
Sin embargo, uno de los principales focos del análisis europeo fue el impacto de la desinformación y la polarización digital durante el proceso electoral. La misión indicó que el TSE enfrentó un escenario “sin precedentes” marcado por cuestionamientos públicos a su credibilidad y campañas en redes sociales que buscaban sembrar dudas sobre la integridad electoral.
Según el informe, las críticas realizadas por el entonces presidente Rodrigo Chaves y otras figuras vinculadas al oficialismo contribuyeron a amplificar percepciones polarizadas sobre la autoridad electoral. La misión identificó narrativas difundidas mediante páginas afines al Gobierno, cuentas coordinadas y redes de influencia digital que impulsaron etiquetas y mensajes cuestionando la imparcialidad del tribunal.
Los expertos europeos señalaron que el monitoreo detectó mensajes sobre presuntas elecciones “amañadas”, acusaciones de censura y teorías sobre supuestos intentos de alterar el proceso democrático. Estas dinámicas, según la misión, afectaron el debate político y la capacidad de los votantes para formarse opiniones libres de manipulaciones.
Pese a este contexto, la Unión Europea valoró positivamente la respuesta institucional del TSE. El tribunal apostó por reforzar la transparencia mediante campañas informativas, difusión constante sobre los procedimientos electorales, monitoreo especializado de redes sociales y herramientas para combatir la desinformación.
La misión reconoció además la decisión de mantener el voto manual pese a pruebas exitosas de voto electrónico, argumentando que ello permitió fortalecer la trazabilidad y la confianza ciudadana en el proceso.
El documento concluye con diez recomendaciones dirigidas al TSE, legisladores, Gobierno y sociedad civil, entre ellas fortalecer la alfabetización mediática, impulsar mecanismos independientes de verificación de información, ampliar el acceso a centros de votación en territorios indígenas y reforzar la comunicación pública sobre las garantías electorales.
La evaluación europea reafirma la fortaleza histórica del sistema electoral costarricense, pero también advierte sobre nuevos desafíos vinculados al entorno digital y la creciente influencia de campañas de desinformación en los procesos democráticos.








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