En un esfuerzo por cerrar las brechas de desigualdad energética en las zonas más alejadas del país, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) concretó recientemente la colocación de un bono social por un valor de ₡20.000 millones. Esta operación financiera, realizada bajo la modalidad de subasta en la Bolsa Nacional de Valores, tiene un objetivo estrictamente humano: llevar electricidad por primera vez a comunidades que históricamente han quedado al margen del desarrollo.
La iniciativa forma parte del relanzamiento del Proyecto de Electrificación Rural (PER) este 2024. Con los fondos recaudados, el Instituto planea la construcción de 400 kilómetros de nuevas redes eléctricas. Esta infraestructura permitirá que cerca de 10.000 personas, residentes en 123 distritos y 43 cantones, puedan finalmente contar con un servicio básico que transforma la calidad de vida cotidiana.
Impacto en la gobernanza y el bienestar local
Para el contexto costarricense, este proyecto no solo representa un avance técnico, sino un impulso al empoderamiento de comunidades vulnerables. Por ejemplo, en distritos rurales de cantones como Talamanca, Los Chiles o Golfito, el acceso a la red eléctrica permite que los hogares puedan conservar alimentos, que los estudiantes cuenten con iluminación para sus tareas nocturnas y que los emprendimientos locales de base comunitaria (grass-roots) puedan tecnificarse.
Mario Vásquez Castillo, director general corporativo del Grupo Financiero Bolsa Nacional de Valores, destacó que el mercado de capitales es una herramienta vital para movilizar recursos hacia obras con impacto social tangible, ayudando a fortalecer la infraestructura nacional desde un enfoque sostenible.
Hacia la cobertura total
A pesar de que Costa Rica ostenta una de las tasas de cobertura eléctrica más altas del continente, alcanzando el 99,4%, el ICE reconoce que ese último porcentaje representa a familias que aún viven en condiciones de desventaja.
Al respecto, Marco Acuña Mora, presidente de Grupo ICE, enfatizó que la solidez financiera de la institución debe servir para que ninguna familia se quede atrás. “Nuestro modelo eléctrico nos impulsa a que las familias que hoy no pueden encender un bombillo en su casa o refrigerar sus alimentos no se queden atrás. Ponemos en el centro de nuestras acciones a las personas y su bienestar”, afirmó el jerarca.
Esta emisión de la serie H3 del Programa de Bonos Estandarizados reafirma cómo las herramientas de financiamiento moderno pueden alinearse con las necesidades de los gobiernos locales y las comunidades para generar una verdadera transformación social en el territorio costarricense.








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