El año 2025 cerró con una noticia histórica para el sector energético costarricense: la Planta Hidroeléctrica Reventazón, situada en el cantón de Siquirres, alcanzó su nivel de producción más alto desde que fue inaugurada en 2016. Con una generación total de 1.139,4 gigavatios hora (GWh) a lo largo del año, esta infraestructura se ratifica como la columna vertebral del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Para poner en perspectiva el peso de esta obra en nuestra cotidianidad, la energía inyectada por Reventazón representó el 9% de toda la electricidad consumida en Costa Rica durante el año pasado. Este rendimiento no solo es un logro técnico del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), sino que fue el factor clave para que la generación hidroeléctrica del país creciera un 20% en comparación con las cifras de 2024.
El valor de la regulación en el desarrollo local
Desde la perspectiva de la gobernanza y el urbanismo, la relevancia de Reventazón va más allá de los números. Al ser una planta con capacidad de regulación, funciona como una “batería gigante” que permite estabilizar el flujo eléctrico cuando otras fuentes variables (como el sol o el viento) disminuyen.
En el contexto de Costa Rica, donde nuestras municipalidades y centros urbanos demandan cada vez más energía para servicios públicos, alumbrado y el creciente parque de movilidad eléctrica, contar con reservas firmes —junto a otras plantas como Arenal, Pirrís o Angostura— es lo que garantiza que los hogares y negocios no sufran interrupciones, incluso ante las fluctuaciones climáticas.
Hacia un futuro de mayor resiliencia
La planificación energética nacional no se detiene en este récord. El ICE ha proyectado la incorporación de más de 600 megavatios de fuentes renovables adicionales para el año 2030. Esta expansión busca adelantarse al aumento en la demanda de las comunidades y fortalecer la resiliencia de un sistema que ya es ejemplo mundial de sostenibilidad.
Para un país que apuesta por las ciudades inteligentes, el éxito de proyectos como Reventazón subraya la importancia de la infraestructura a gran escala para sostener el empoderamiento digital y el bienestar social en cada rincón del territorio nacional.








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