Ciudades más frescas: innovación en enfriamiento urbano y su eco en Costa Rica

El crecimiento acelerado de las zonas urbanas y el aumento de las temperaturas globales plantean un desafío crítico: ¿cómo mantener frescas nuestras ciudades sin disparar el consumo energético? Para buscar respuestas, la academia y la industria internacional han unido fuerzas en un ambicioso proyecto de investigación orientado a transformar radicalmente los sistemas de refrigeración urbana.

Se trata de la iniciativa denominada Sustainable Water-based Cooling in Megacities (Swim) (Enfriamiento Sostenible Basado en Agua en Megaciudades). Este proyecto surge de una alianza estratégica entre la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) de Singapur, la Universidad de Aalborg y la Universidad de Aarhus de Dinamarca. A este equipo se ha sumado como socio industrial la empresa Grundfos, especialista en soluciones hídricas eficientes, según detalló recientemente un informe publicado por el portal especializado SmartCitiesWorld bajo el título “How can we cool our cities in the future?” (¿Cómo podemos enfriar nuestras ciudades en el futuro?).

El proyecto Swim cuenta con el respaldo financiero de una subvención de 9,4 millones de dólares otorgada por la Fundación Grundfos. Esta iniciativa se alinea de forma directa con los planes climáticos nacionales de los países involucrados: Singapur aspira a lograr cero emisiones netas para el año 2050, mientras que Dinamarca se ha comprometido a alcanzar la neutralidad climática para 2045.

Tecnologías eficientes contra el calor urbano

Las proyecciones globales indican que la demanda de refrigeración se triplicará para el año 2050. Ante este panorama, el proyecto Swim busca desplazar las soluciones tradicionales mediante el desarrollo de tecnologías de enfriamiento basadas en agua que se alimenten de energías renovables. Con este enfoque, estiman que se podría reducir el consumo de energía urbana hasta en un 30%.

El trabajo intersectorial se enfocará en áreas clave como el diseño de herramientas de planificación energética urbana basadas en fuentes limpias, el uso de inteligencia artificial para monitorear la eficiencia y predecir fallas, y la creación de algoritmos inteligentes que equilibren la demanda de frío con la estabilidad de la red eléctrica.

Al respecto, Bent Jensen, director ejecutivo de la división de servicios comerciales de edificación en Grundfos, destacó la importancia de llevar la innovación de los laboratorios a la práctica: “Con esta colaboración queremos crear tecnologías de refrigeración que no solo optimicen el consumo de energía en el laboratorio, sino que también funcionen en entornos de la vida real”. Por su parte, la profesora Madhavi Srinivasan, directora ejecutiva del Instituto de Investigación de la Energía en la NTU, señaló que esta alianza impulsará “soluciones innovadoras de refrigeración basadas en agua que mejoren la eficiencia energética y apoyen un desarrollo urbano más sostenible en megaciudades tropicales”.

El objetivo final de los participantes es lograr que aproximadamente la mitad de los productos demostrativos desarrollados durante el proyecto se conviertan en soluciones comerciales viables y aplicables en el mercado.

Una mirada desde el contexto municipal costarricense

Aunque la iniciativa Swim está diseñada inicialmente para megaciudades tropicales, las lecciones conceptuales de este proyecto son plenamente aplicables y necesarias para la gobernanza local en Costa Rica.

A nivel cantonal, el fenómeno de la “isla de calor urbana” ya es una realidad palpable en distritos de alta densidad como los del cantón central de San José, Heredia o Alajuela, donde el asfalto y el concreto retienen el calor, elevando las temperaturas locales. Asimismo, ciudades costeras en franco crecimiento urbano y comercial, como Jacó (Garabito) o Liberia, enfrentan una demanda energética comercial y residencial cada vez más alta debido al uso intensivo de aire acondicionado convencional.

La experiencia internacional de Swim nos deja varias pautas que los gobiernos locales y los movimientos de desarrollo comunal en Costa Rica podrían considerar:

  • Planificación urbana y ordenamiento territorial: Así como el proyecto europeo-asiático busca herramientas de planificación energética, las municipalidades costarricenses tienen el reto de integrar criterios de eficiencia térmica en sus Planes Reguladores. Esto incluye incentivar la arquitectura bioclimática y la protección de corredores biológicos urbanos que ayuden a regular la temperatura de forma natural.
  • Alianzas entre municipalidades, academia e industria: El modelo de Swim demuestra que las soluciones sostenibles requieren de la cooperación científica y empresarial. En el contexto nacional, esto se puede traducir en convenios entre los gobiernos locales y las universidades públicas (como el Tecnológico de Costa Rica o la Universidad de Costa Rica) para diseñar distritos ecoeficientes o implementar pilotos de gestión hídrica y energética inteligente.
  • Gestión del agua y adaptación comunitaria: Dado que Costa Rica cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, el enfoque en optimizar los sistemas hídricos y el uso de tecnologías eficientes a nivel comunitario —apoyadas por las ASADAS y los comités locales— resulta fundamental para mitigar la huella energética de los centros urbanos en crecimiento.

La búsqueda de soluciones para enfriar las ciudades del mañana demuestra que el urbanismo moderno no puede desligarse de la sostenibilidad energética ni de la innovación tecnológica, un debate indispensable para el futuro de los municipios costarricenses.

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