La política internacional suele decidirse en salones cerrados a miles de kilómetros de la cotidianidad de la gente. Sin embargo, un cambio de paradigma histórico está por ocurrir en Europa, uno que redefine cómo se piensa el desarrollo urbano y la gobernanza desde las bases, y cuyas lecciones resuenan con fuerza para el régimen municipal de Costa Rica. Por primera vez en la historia del Grupo de los Siete (G7), las ciudades organizadas han sido reconocidas formalmente como un “Grupo de Compromiso Oficial” (Engagement Group).
Este hito, reportado originalmente por el medio especializado SmartCitiesWorld en su artículo “G7 Presidency places voice of cities among its priorities”, se materializará durante la Cumbre Internacional de Alcaldes del Urban7 (U7), que se llevará a cabo en la ciudad de Nancy, Francia, del 2 al 4 de junio de 2026.
El reconocimiento del Urban7 —una red que agrupa a las asociaciones nacionales de ciudades de las principales economías del mundo, con el soporte de ICLEI (Gobiernos Locales por la Sostenibilidad) y el Parlamento Global de Alcaldes— demuestra una verdad que en el contexto costarricense conocemos bien: los desafíos globales más severos, como el cambio climático, la cohesión social y la desconfianza democrática, no se resuelven desde los ministerios nacionales, sino desde el territorio, donde la gente vive y convive.
La resiliencia nace en lo local: un espejo para Costa Rica
Bajo el lema “Ciudades resilientes, democracias resilientes”, la cumbre en Nancy abordará la premisa de que las municipalidades son la primera línea de defensa ante las crisis contemporáneas. El artículo original destaca que, según diversos sondeos de opinión en los países del G7, los alcaldes de las grandes metrópolis son las autoridades electas que gozan de los mayores niveles de confianza por parte de la ciudadanía.
Si trasladamos esta realidad a Costa Rica, el paralelismo es evidente. Mientras el gobierno central a menudo se percibe lejano o enredado en disputas burocráticas en San José, son los gobiernos locales —nuestras 84 municipalidades— los que deben responder de inmediato cuando un cantón sufre inundaciones por el colapso de alcantarillados, cuando se requiere recuperar un parque público tomado por la delincuencia o cuando se busca promover el empleo mediante encadenamientos productivos locales. La confianza ciudadana se construye en la acera, no en los despachos presidenciales.
El Urban7 estructurará sus mesas de trabajo en tres ejes que bien podrían ser la agenda de cualquier concejo municipal en nuestro país:
- Resiliencia socioeconómica: Enfocada en construir cohesión comunitaria y vitalidad económica para frenar la desigualdad. En Costa Rica, esto equivale a los esfuerzos locales por reducir las brechas sociales dentro de cantones vulnerables o fronterizos.
- Resiliencia ambiental: Dirigida a la transformación urbana sostenible a través de infraestructura verde y protección de la biodiversidad. Esto se alinea directamente con los comités locales de emergencia y los planes reguladores que urgen en el territorio nacional ante la vulnerabilidad climática de nuestras costas y el Gran Área Metropolitana (GAM).
- Resiliencia democrática e institucional: Centrada en proteger a los funcionarios locales bajo amenaza y renovar la confianza del ciudadano mediante la innovación participativa. Para la realidad tica, esto evoca los movimientos grass-roots y las asociaciones de desarrollo (ADI) que buscan canales reales de participación más allá del voto cada cuatro años.
De la diplomacia urbana a las decisiones de Estado
La Cumbre en Nancy no será solo un espacio de debate académico. El objetivo central es la firma y adopción, el jueves 4 de junio, de la llamada Declaración de Nancy. Esta hoja de ruta política será entregada formalmente a la Presidencia francesa del G7 apenas once días antes de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Évian. El fin es estratégico: lograr que las recomendaciones operativas surgidas desde los barrios y las ciudades incidan directamente en las grandes directrices macroeconómicas y geopolíticas globales.
El evento reunirá a más de 200 participantes, incluyendo alcaldes de más de 15 países —tanto del G7 como de naciones invitadas de la talla de Brasil, India, Kenia, Corea del Sur y Ucrania—, además de ministros y académicos. Figuras como Eckart Würzner (alcalde de Heidelberg, Alemania) y Kizo Hisamoto (alcalde de Kobe, Japón) liderarán las delegaciones. Mathieu Klein, alcalde de Nancy y presidente del Área Metropolitana del Gran Nancy, destacó que albergar este encuentro es tanto un honor como una responsabilidad que demuestra cómo un territorio puede abrirse al mundo desde su propia identidad local.
Como bien recordaron los codirectores del Secretariado del Urban7, Matthew Bach (ICLEI Europa) y Rainer Kern (Parlamento Global de Alcaldes), este logro no es una casualidad de la geopolítica actual. Es el fruto de un movimiento a largo plazo impulsado durante décadas por alcaldes visionarios de todo el planeta, convencidos de que “el cambio transformador surge del nivel de gobierno más cercano a las personas”.
Para la audiencia de MuniNoticias.CR, el mensaje de esta cumbre histórica es claro: las ciudades y los cantones ya no son simples receptores de órdenes estatales. Son actores políticos de primer orden. El futuro de la democracia y de la habitabilidad del planeta se juega en los gobiernos locales, y Costa Rica no puede quedarse atrás en la exigencia de dotar a sus municipalidades de mayor autonomía, recursos y capacidades para gobernar desde y para la comunidad.








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