El distrito de San Diego de La Unión contará con un nuevo y ambicioso espacio público de más de 8.800 metros cuadrados. El proyecto denominado “San Diego al Aire Libre” busca dotar a la comunidad de áreas recreativas, un gimnasio, senderos y la renovación de la cancha de fútbol local. Si bien la iniciativa promete refrescar el entorno urbano y ofrecer alternativas para el esparcimiento de niños y adultos mayores, para los contribuyentes de la zona la obra abre una interrogante habitual: ¿garantizará la Municipalidad la sostenibilidad y seguridad de este megaparque a largo plazo?
Las promesas de una obra de gran escala
La intervención, financiada mediante la modalidad de Bono Colectivo en un esfuerzo que involucra al Ministerio de Vivienda, el BANHVI y Grupo Mutual, se desarrollará sobre terrenos municipales. El diseño contempla elementos llamativos como el jardín colgante “Paseo Sombreado”, plazas adoquinadas para actividades culturales y sistemas de iluminación.
Tanto la alcaldía, liderada por Cristian Torres, como la Dirección de Desarrollo y Control Urbano (DIDECO), defienden que este punto se convertirá en un eje de integración social necesario para mitigar la falta de espacios seguros en el distrito. No obstante, la experiencia en otros sectores del cantón demuestra que la construcción es solo el primer paso; el verdadero reto para el bolsillo de los ciudadanos empieza una vez que se corta la cinta inaugural.
El costo del mantenimiento y el peso sobre el ciudadano
Para que “San Diego al Aire Libre” no sufra el deterioro, el vandalismo o el abandono que afecta a otros parques comunitarios, las autoridades han anunciado un riguroso plan que incluye limpieza diaria, mantenimiento semanal de jardines, cuidado de luminarias y revisión de cámaras de vigilancia.
Es aquí donde el vecino de La Unión debe seguir de cerca la gestión: este tipo de servicios e intervenciones se sostienen mediante las tasas municipales que pagan los propios contribuyentes del distrito. El éxito de la obra no dependerá únicamente de la infraestructura moderna que se entregue, sino de una administración eficiente de los recursos locales que asegure que el dinero invertido se traduzca en limpieza y seguridad constantes, sin convertirse en una carga desproporcionada para la economía de los hogares del cantón.








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