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IFAM vs. CNGL: ¿Qué hacen por los cantones, cuál es más importante y cuál le cuesta más al contribuyente?

El engranaje de las municipalidades en Costa Rica no camina solo. Detrás de los 84 cantones del país existen organizaciones diseñadas para asesorar, financiar y unir a los gobiernos locales. Dos de las siglas más importantes en este ámbito son el IFAM (Instituto de Fomento y Asesoría Municipal) y la CNGL (Confederación Nacional de Gobiernos Locales). Aunque ambas entidades buscan el fortalecimiento del régimen municipal —lo cual es una excelente noticia para el desarrollo de nuestras comunidades—, sus estructuras, funciones y financiamiento son radicalmente distintos. Para el ciudadano de a pie, esto abre un espacio de análisis constructivo: ¿qué hace cada una, cuál es más vital para el cantón y cuál representa un mayor peso para el bolsillo del contribuyente?

Las raíces y la función de cada entidad: Historia y actualidad

El IFAM es una institución pública autónoma fundada en 1971. Su nacimiento respondió a la necesidad del Estado de crear un “banco” y un centro de capacitación exclusivo para las municipalidades. En la actualidad, el IFAM funciona como el gran aliado técnico y financiero del régimen: otorga créditos con tasas favorables para que los ayuntamientos compren maquinaria, asfalten calles o modernicen sus sistemas digitales, además de brindar asistencia legal y administrativa directa a los funcionarios.

Por su parte, la CNGL tiene una naturaleza distinta; es una organización de carácter gremial y político que asocia a los gobiernos locales para defender sus intereses comunes ante la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo. Funciona como una plataforma de coordinación, intercambio de buenas prácticas y representación del municipalismo. El valor de que existan estas dos fuerzas es muy positivo, ya que mientras el IFAM pone el músculo técnico y los recursos financieros, la CNGL aporta la representación política y la unión de los alcaldes y regidores del país.

¿Cuál es mejor para las municipalidades o las dos son importantes?

No se trata de cuál es mejor, sino de que sus funciones son complementarias y ambas resultan indispensables para el desarrollo local. Una municipalidad pequeña o rural necesita urgentemente del IFAM para financiar un nuevo mercado municipal o capacitar a su personal de patentes; al mismo tiempo, requiere de la CNGL para hacer bloque común con otros cantones y exigir leyes que descentralicen más recursos del Gobierno Central hacia las comunidades. La combinación de ambas es lo que permite que el municipalismo costarricense avance de forma equilibrada.

El cuestionamiento constructivo: ¿Cuál le sale más cara al contribuyente?

Celebrar el impacto y la asesoría que estas entidades brindan a los cantones es fundamental para entender cómo progresa el desarrollo local. Sin embargo, el bienestar del contribuyente exige poner la lupa sobre cómo se sostienen económicamente estas estructuras públicas y gremiales.

El IFAM se financia principalmente a través de un porcentaje de impuestos nacionales establecidos por ley (como licores y cigarrillos) y los intereses de los préstamos que otorga. En cambio, la CNGL se sostiene mediante las cuotas de afiliación que pagan las propias municipalidades que deciden integrarse, fondos que salen directamente de los presupuestos municipales alimentados por las tasas e impuestos de los vecinos de cada cantón.

Por esta razón, la comunidad identifica una valiosa oportunidad de mejora: el reto constructivo es exigir la máxima transparencia y eficiencia en ambas instituciones. Para el ciudadano que paga puntualmente sus tributos, el verdadero éxito de estas entidades no radica en sus reuniones o foros de representación, sino en asegurar que cada colón invertido en el IFAM o en las cuotas de la CNGL se traduzca de forma directa en proyectos visibles, calles sin huecos y servicios públicos eficientes en cada barrio de Costa Rica.

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