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¿Cómo se usa el gas en los cantones de Costa Rica? Datos de ARESEP sobre seguridad

La forma en que los hogares costarricenses preparan sus alimentos tiene un impacto directo en la dinámica comunitaria, la economía familiar y la gestión del riesgo en los barrios. Un reciente informe sectorial ha puesto bajo la lupa las percepciones, costumbres y preocupaciones de la ciudadanía respecto al servicio de gas, revelando datos que tocan de cerca la realidad de cada cantón y distrito de Costa Rica.

El análisis toma como base el artículo publicado por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), titulado “Satisfacción con el servicio de gas alcanza mejor nivel de percepción”, el cual recopila los resultados de la XI Encuesta sobre Acceso, Uso y Satisfacción de los Servicios Públicos (ejecutada por la firma CID Gallup a finales de 2025). El estudio arroja una fotografía clara: el servicio experimenta su mejor valoración en años, impulsado por una mayor facilidad para encontrar el producto, aunque persisten tareas urgentes en materia de prevención dentro de las viviendas.

Una mirada desde los territorios y los distritos

El consumo de gas en el país no es homogéneo; varía drásticamente según las condiciones de habitabilidad, la infraestructura y la ubicación geográfica de los usuarios. A nivel nacional, la mitad de las viviendas recurren a esta fuente de energía para cocinar, pero al desglosar los datos se evidencia que el arraigo es mucho mayor en los entornos rurales (59%) que en las zonas urbanas (43%).

Si evaluamos el comportamiento por regiones de planificación, el uso se dispara en zonas periféricas. Por ejemplo, en la Región Huetar Caribe la cifra llega al 69%, seguida por la Región Brunca con un 66% y la Huetar Norte con un 61%. En la práctica, esto significa que en distritos predominantemente rurales de cantones como Pococí, Talamanca, San Carlos, Sarapiquí o Pérez Zeledón, la dependencia del cilindro de gas para el día a día es una norma consolidada, convirtiendo a las pulperías y los supermercados locales en los centros neurálgicos de abastecimiento para el 64% de la población (un porcentaje que sube al 71% en el campo).

Por el contrario, en los distritos centrales y urbanos de la Gran Área Metropolitana (GAM), la red eléctrica predomina, y quienes optan por no usar gas argumentan, en un 55% de los casos, que se debe al miedo o a la percepción de inseguridad.

Avances en el bolsillo y la disponibilidad

De acuerdo con los datos recopilados por ARESEP, el 61% de los consumidores califica el servicio general como “muy bueno”. Los aspectos comerciales son los que reciben los promedios de satisfacción más altos (entre 8,7 y 8,8 sobre 10), destacando la facilidad para realizar el intercambio del cilindro de 25 libras —que es el tamaño estándar para el 93% de los hogares— y la disponibilidad de puntos de venta en los barrios. Solo un 5% de los encuestados reporta dificultades para adquirir el producto.

En el plano económico, las familias reportan un alivio significativo. La percepción de que el costo del gas es “alto” cayó drásticamente, pasando de un 38% en el año 2022 a apenas un 15% en las mediciones recientes. De hecho, el 91% de los usuarios cancela menos de ₡10.000 colones cada vez que repone su cilindro, una transacción que el 50% de los hogares realiza una vez al mes y un 41% de manera trimestral.

Además, existe una mejoría en la confianza del volumen recibido: el 58% de las personas percibe que el envase viene “totalmente lleno”, mostrando un avance frente al 52% registrado en 2022, aunque esta confianza sigue siendo menor en los distritos rurales (53%) en comparación con los urbanos (62%).

Los desafíos locales: seguridad dentro del hogar y gobernanza comunitaria

A pesar de las calificaciones positivas en distribución y precio, el estudio expone vulnerabilidades críticas que competen directamente al bienestar de las comunidades y a los comités locales de emergencia. El eslabón más débil de la cadena sigue siendo la seguridad y el conocimiento técnico del producto que se introduce a los hogares.

Los puntos con menor satisfacción ciudadana se concentran en:

  • La rotulación de los envases (calificación de 6,6).
  • La falta de información visible sobre medidas de seguridad (6,9).
  • El estado físico del cilindro al comprarlo (7,7).

Un dato que enciende las alarmas para el urbanismo y la seguridad habitacional es que en el 76% de los hogares costarricenses el cilindro de gas se ubica dentro de la vivienda. Esta práctica es todavía más común en distritos de las regiones Huetar Norte (85%) y Huetar Caribe (84%), donde las condiciones climáticas o de infraestructura habitacional influyen en dicha decisión. Asimismo, predomina el uso de cilindros de hierro (74%) y de válvulas de rosca (55%).

A esto se suma un factor de riesgo invisible: en siete de cada diez hogares se desconoce por completo la marca del gas que están consumiendo, un fenómeno que se acentúa entre las mujeres y en las zonas rurales. Este desconocimiento limita la capacidad del usuario para exigir cuentas ante un eventual fallo del contenedor.

El impacto de la fiscalización

La ARESEP atribuye la evolución positiva de los indicadores a la maduración de sus programas de calidad y fiscalización durante la última década. El trabajo conjunto entre la institución reguladora, las empresas distribuidoras, los talleres de formación ciudadana y las campañas de sustitución de cilindros dañados ha permitido expandir el uso de esta energía reduciendo de forma simultánea los incidentes atendidos por el Cuerpo de Bomberos de Costa Rica.

Para informativos de corte comunal como MuniNoticias.CR, estos resultados demuestran que el empoderamiento ciudadano surge cuando el usuario conoce sus derechos. La fiscalización comunitaria —mediante la denuncia de almacenamientos inseguros, alteración de precios o cilindros en mal estado— es una herramienta clave de gobernanza local para garantizar que el desarrollo energético vaya de la mano con el resguardo de la vida en cada distrito del país.

  • Ficha técnica de la fuente: El estudio base fue realizado por la empresa CID Gallup para la ARESEP, aplicando 2.355 entrevistas personales en hogares de todo el territorio nacional entre el 20 de setiembre y el 11 de octubre de 2025. Cuenta con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±2,02%. Puede consultar el reporte original en el sitio web de la ARESEP: Satisfacción con el servicio de gas alcanza mejor nivel de percepción.*

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