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Lidar e inteligencia artificial: el futuro de la gestión vial urbana en el 2026

La preparación de las grandes metrópolis para eventos masivos globales se ha convertido en el escenario ideal para poner a prueba las tecnologías que definirán las ciudades inteligentes del mañana. Un ejemplo claro de esto ocurre en los Estados Unidos, donde el Departamento de Transporte de Georgia (GDoT) ha puesto en marcha un ambicioso plan de modernización de su infraestructura vial, sirviendo como un espejo de lo que la tecnología de punta puede lograr en la gestión del espacio público y la movilidad.

De acuerdo con un reporte publicado por el medio especializado SmartCitiesWorld, titulado “Georgia DoT modernises region’s traffic infrastructure”, las autoridades viales de esa localidad, en alianza con la firma Ouster (especialista en inteligencia artificial física y sensores) y su distribuidor Southern Lighting & Traffic Systems, están desplegando una solución tecnológica avanzada en más de 30 intersecciones clave del área metropolitana de Atlanta. Este despliegue incluye de forma estratégica los alrededores del Mercedes-Benz Stadium, una de las sedes principales que albergará la Copa Mundial de la FIFA en 2026.

La herramienta principal de esta iniciativa es el sistema llave en mano conocido como Ouster BlueCity. Tras una fase inicial de prueba sumamente exitosa en seis intersecciones de alto flujo vehicular y peatonal cercanas al Georgia World Congress Centre, el proyecto se expande con el fin de recopilar datos de tráfico bajo demanda y en tiempo real. Lo innovador del sistema radica en la combinación de sensores lidar digitales en 3D con un software de percepción patentado que funciona mediante inteligencia artificial (IA).

Según detalla la fuente original, la implementación de este ecosistema tecnológico persigue tres objetivos fundamentales para el ordenamiento urbano:

  • Optimización del flujo vehicular: Permite la activación de semáforos inteligentes basados en el tráfico real en lugar de tiempos fijos, disminuyendo la congestión y los tiempos de espera de los motores en ralentí.
  • Seguridad para usuarios vulnerables: El sistema es capaz de detectar, clasificar y dar seguimiento a vehículos, peatones y ciclistas de forma simultánea, manteniendo su precisión incluso bajo condiciones climáticas adversas o cambios drásticos de iluminación.
  • Alertas proactivas en tiempo real: Facilita el envío de notificaciones de seguridad mediante tecnología de conectividad vehicular (V2X) directamente a las unidades instaladas a bordo de los vehículos conectados.

Asad Lesani, vicepresidente de productos de infraestructura inteligente de Ouster, destacó en el artículo de referencia que esta expansión representa un hito importante en la escalabilidad de la infraestructura inteligente impulsada por IA. Asimismo, señaló que su sistema BlueCity ya cuenta con más de 700 implementaciones contratadas en intersecciones y autopistas globales, apoyando a los gobiernos locales a sustituir los tradicionales bucles inductivos y sensores en 2D por soluciones integradas en tres dimensiones.

Un espejo para el contexto municipal costarricense

El panorama de congestión vial que motiva estos cambios en el extranjero guarda una enorme similitud con los desafíos diarios que enfrentan los gobiernos locales en Costa Rica. Municipios de alto tránsito en el Gran Área Metropolitana (GAM) —como San José, Montes de Oca, Curridabat o Heredia— lidian constantemente con el colapso de sus principales arterias viales, el aumento en los tiempos de traslado y la inseguridad para peatones y ciclistas.

Tradicionalmente, en nuestro país la medición del tráfico se ha realizado mediante estudios de conteo manual de vehículos o el uso de sensores físicos en el asfalto que requieren mantenimiento constante y sufren un rápido deterioro por el estado de las carpetas asfálticas o las lluvias torrenciales del invierno tico. El salto hacia tecnologías basadas en sensores lidar y percepción remota con inteligencia artificial abre una ventana de posibilidades para la gobernanza local costarricense:

  1. Semáforos inteligentes de verdad: En cantones con nudos viales críticos, la sustitución de semáforos con programación rígida por sistemas capaces de “ver” y reaccionar en tiempo real al volumen de carros evitaría los habituales bloqueos de intersecciones que colapsan cuadras enteras en las horas pico.
  2. Protección activa al peatón en zonas escolares y comerciales: Ciudades que promueven la movilidad activa y el urbanismo táctico (como Curridabat con su enfoque de Ciudad Dulce) podrían utilizar la clasificación de usuarios por IA para extender automáticamente los tiempos de cruce peatonal cuando detecten adultos mayores, personas con movilidad reducida o grupos escolares, reduciendo la tasa de atropellos.
  3. Planificación urbana basada en datos reales: En lugar de diseñar ciclovías o pasos peatonales basándose en estimaciones visuales, las municipalidades costarricenses contarían con analítica precisa e histórica para justificar proyectos de infraestructura y mejoras en el espacio público ante los Concejos Municipales y las comunidades, optimizando el uso de los recursos públicos locales.

La experiencia que implementa Georgia de cara al Mundial 2026 demuestra que la transformación hacia una ciudad inteligente no requiere reconstruir las calles desde cero, sino dotar a la infraestructura existente de “ojos” y “cerebro” digitales. Para Costa Rica, el reto y la oportunidad quedan sobre la mesa de los nuevos liderazgos locales, quienes tienen en la tecnología aliada un camino viable para devolver la calidad de vida a sus cantones.

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