El debate global sobre el futuro energético y la acción climática sumó un hito clave con la celebración de la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles. Durante este encuentro, diversas ciudades aliadas a la red de Ciudades C40 e ICLEI destacaron que las energías renovables se consolidaron como la ruta más efectiva para garantizar un suministro eléctrico que sea, al mismo tiempo, asequible y confiable.
El evento presencial tuvo lugar en la ciudad de Santa Marta, Colombia, del 24 al 29 de abril, bajo la coorganización de los gobiernos de Colombia y los Países Bajos. Previo a la cita, más de 25 metrópolis globales participaron en un diálogo virtual convocado por C40 e ICLEI para asegurar que la perspectiva subnacional quedara plasmada en la agenda principal.
Esta conferencia se planteó como un espacio de articulación para gobiernos nacionales, locales y organizaciones que reconocen la urgencia de abandonar la dependencia del petróleo y el carbón de manera justa, ordenada y equitativa, en consonancia con las metas de la ciencia climática. El encuentro se posicionó como uno de los resultados más tangibles en la ruta hacia la Cop30, marcando un paso firme desde las promesas globales hacia la ejecución en los territorios.
De acuerdo con el reporte original publicado por el portal especializado SmartCitiesWorld bajo el título “Cities call for accelerated transition away from fossil fuels”, los organizadores explicaron que este proceso de diálogo buscó nutrirse directamente de las vivencias de la academia, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, el sector laboral, las organizaciones civiles y el sector privado.
La implementación de un cambio progresivo
Frente a la constante inestabilidad de los precios de los hidrocarburos en los mercados internacionales, las ciudades demostraron con datos que las fuentes limpias ofrecen un panorama mucho más estable y económico. Las estimaciones globales señalan que la electricidad de origen renovable pasó a ser significativamente más barata que las opciones tradicionales, pues los nuevos desarrollos solares y eólicos registran costos de hasta un 50 % menos que la generación fósil equivalente.
El peso de la acción urbana es innegable: los centros urbanos concentran el 75 % de las emisiones globales vinculadas al consumo energético, lo que convierte la gestión local en el verdadero motor del cambio mundial. En los territorios es donde el impacto de depender del petróleo se siente de forma directa a través del encarecimiento de la vida, el deterioro de la calidad del aire y los eventos climáticos extremos.
En el contexto de Costa Rica, aunque la matriz eléctrica del país es mayoritariamente limpia (gracias a los aportes del Instituto Costarricense de Electricidad y las empresas municipales y cooperativas en áreas como la hidroelectricidad, la geotermia y la eólica), los cantones enfrentan el enorme reto del sector transporte, que sigue dependiendo casi en su totalidad de los derivados del petróleo. Casos como la sectorización del transporte público o la promoción de la movilidad activa (ciclovías) que impulsan algunas municipalidades de la Gran Área Metropolitana (GAM) reflejan esfuerzos locales alineados con esta discusión internacional.
Durante el encuentro, Caterina Sarfatti, directora ejecutiva de estrategia política e incidencia de C40, enfatizó el papel de los gobiernos locales:
“En todo el mundo, las ciudades están demostrando que la transición para abandonar los combustibles fósiles no solo es posible, sino que ya está ocurriendo y aportando beneficios reales para la gente. En un momento en que los hogares se enfrentan a facturas de energía crecientes, crisis de suministro y los impactos cada vez mayores del cambio climático, nuestra dependencia tóxica de los combustibles fósiles expone a las comunidades a la inestabilidad y el riesgo. Desde costos de energía más bajos hasta un aire más limpio y comunidades más resilientes, esta transición está mejorando las vidas hoy mientras asegura nuestro futuro. Y las ciudades son el lugar donde esta transición pasa de las palabras a los hechos. Los alcaldes están electrificando el transporte, escalando la energía limpia, capacitando a la fuerza laboral y haciendo que las viviendas sean más eficientes y asequibles, demostrando que podemos hacer crecer economías más sólidas al tiempo que reducimos nuestra dependencia de los volátiles mercados de combustibles fósiles. Esta es una oportunidad para construir comunidades más saludables, asequibles y seguras. Y las ciudades están listas para liderar”.
Acciones climáticas locales a gran escala
El reporte de SmartCitiesWorld recopiló múltiples experiencias de éxito donde los municipios lideran el cambio:
- Londres y Bogotá: Implementaron zonas de bajas emisiones enfocadas en restringir el tráfico contaminante para mejorar la salud pública y la calidad del aire.
- Melbourne y Curitiba: Utilizaron los procesos de contratación y compras públicas para adquirir energía 100 % renovable o instalar sistemas solares que redujeron la factura eléctrica de los edificios municipales en un 30 %, propiciando además la creación de empleos verdes.
- Johannesburgo: Emitió un bono verde por 140 millones de dólares para financiar proyectos de eficiencia energética, demostrando el apetito de los inversionistas por las iniciativas locales.
- Varsovia: Destinó subsidios para que los hogares de menores ingresos sustituyan sistemas de calefacción obsoletos por tecnologías limpias, mitigando la pobreza energética.
En Costa Rica, mecanismos similares a los de Curitiba o Johannesburgo abren una ventana de oportunidad para que las municipalidades promuevan la instalación de paneles solares en edificios cantonales o sustituyan sus flotillas vehiculares por opciones eléctricas, un camino que ayuntamientos como el de Belén o el de San José han explorado paulatinamente en sus planes de acción climática local.
Los alcaldes de la red C40 sostienen el compromiso colectivo de reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles en las áreas urbanas para el año 2030. No obstante, recalcaron que la velocidad de esta transformación requiere que los gobiernos nacionales integren los planes locales en las estrategias nacionales de energía, amplíen el acceso al financiamiento municipal y faciliten marcos legales para la descentralización energética.
Para cerrar la conferencia, Irene Vélez Torres, en su condición de ministra de ambiente y desarrollo sostenible de Colombia en ese periodo, declaró:
“Colombia ha sido clara: la transición para abandonar los combustibles fósiles no solo es necesaria, es una oportunidad para construir un futuro más justo y resiliente. Pero esta transformación no puede ser lograda únicamente por los gobiernos nacionales. Las ciudades y las regiones son esenciales para este esfuerzo. Son el lugar donde la gente vive, donde las desigualdades se sienten con mayor profundidad y donde los impactos del cambio climático ya se experimentan todos los días. Por eso debemos trabajar juntos para acelerar esta transición de una manera que ofrezca un futuro mejor para quienes más importan: las personas. Se trata de avanzar. Todos juntos”.
Por su parte, Stientje van Veldhoven, quien fungió como ministra de política climática y crecimiento verde del Reino de los Países Bajos, concluyó:
“Los Países Bajos están comprometidos a acelerar la transición para abandonar los combustibles fósiles como una vía práctica para asegurar una energía limpia, confiable y asequible para nuestras sociedades. Pero esta transformación no puede ser ejecutada únicamente por los gobiernos nacionales. Las ciudades son aliadas esenciales: son el lugar donde ocurre la innovación, donde se implementan las soluciones y donde la gente experimenta los beneficios de esta transición en su vida diaria. Por eso debemos trabajar juntos para convertir la ambición en acción, apoyando a las ciudades, desbloqueando la inversión y escalando las soluciones que ya están funcionando. Así es como construimos economías más fuertes y resilientes y ofrecemos un mejor futuro para todos”.








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