El pasado 3 de junio, en el marco del Día Mundial de la Bicicleta, se anunció oficialmente la apertura del proceso de postulación para una nueva edición de la Iniciativa Bloomberg para Infraestructura Ciclista (Bici, por sus siglas en inglés). Este programa es impulsado de forma conjunta por Bloomberg Philanthropies y la Iniciativa Global para el Diseño de Ciudades (GDCI), una organización internacional sin fines de lucro enfocada en el codiseño de calles seguras, sostenibles y centradas en el ser humano.
La convocatoria busca seleccionar a un nuevo grupo de 10 urbes alrededor del planeta para brindarles apoyo técnico y económico en el diseño y la ejecución de proyectos de movilidad activa de primer nivel. De acuerdo con el artículo original publicado por el portal especializado Smart Cities World, bajo el título “Cities invited to apply to cycling infrastructure programme”, el concurso se estructurará en dos fases clave.
En la primera etapa se elegirán 25 ciudades globales, las cuales participarán en un programa intensivo de desarrollo de capacidades dirigido por GDCI, donde recibirán herramientas, capacitaciones y asesorías de expertos para robustecer sus propuestas técnicas. Posteriormente, se preseleccionarán las 10 ciudades finalistas, cada una de las cuales recibirá una subvención de $400.000 (cuatrocientos mil dólares) junto con el acompañamiento directo en el terreno para materializar sus planes.
El impacto medible de priorizar a las personas
Desde su lanzamiento en 2022, este programa ha demostrado que la infraestructura segregada y segura salva vidas. Según los datos recopilados por la organización, en sus ediciones previas la iniciativa ha respaldado la creación de más de 200 millas (aproximadamente 321 kilómetros) de vías ciclistas protegidas en diez ciudades del mundo. El impacto de estas obras no es menor: se estima que han prevenido cerca de 8.000 siniestros viales y han permitido capacitar a más de 850 profesionales del sector.
Janette Sadik-Khan, presidenta de la junta directiva de GDCI y principal de Bloomberg Associates, destacó que este proyecto demuestra que las ciclovías son infraestructura esencial para los centros urbanos. Según la especialista, el objetivo de esta nueva ronda es inspirar a más gobiernos locales a transformar planes audaces en calles más seguras, redes de transporte más fuertes y mejores alternativas de movilidad para millones de ciudadanos.
Por su parte, Skye Duncan, directora ejecutiva de GDCI, enfatizó que las ciudades prosperan cuando su población cuenta con alternativas de transporte seguras y sostenibles. Para Duncan, el programa es una ventana idónea para que los líderes locales demuestren cómo la infraestructura de alta calidad no solo mejora la seguridad, sino que transforma la vida comunitaria y recupera el espacio vial que históricamente se le ha cedido en exceso a los vehículos particulares.
¿Cómo encaja este modelo en el contexto municipal de Costa Rica?
Aunque la convocatoria está abierta a ciudades de todo el mundo, la estructura del concurso encaja perfectamente con las necesidades de los gobiernos locales costarricenses, donde la escala de intervención se define directamente desde el cantón y el distrito.
Para que una propuesta costarricense sea competitiva ante los ojos de Bloomberg Philanthropies y GDCI, los gobiernos locales no pueden pensar en proyectos aislados, sino en conectar los distritos con los centros de actividad económica y de servicios del cantón. Por ejemplo, una postulación de este tipo tendría pleno sentido si la Municipalidad de San José planteara una red conectada que uniera los distritos de Pavas o la Uruca con el distrito central de Carmen o Catedral, utilizando vías exclusivas y protegidas que arrebaten espacio al vehículo privado.
De igual forma, cantones con topografías planas y dinámicas comerciales densas fuera de la capital, como el cantón central de Alajuela (conectando distritos populosos como San Antonio o Desamparados con el casco central) o el cantón de Curridabat (con sus distritos de Granadilla o Sánchez), podrían diseñar propuestas robustas. La iniciativa exige compromisos políticos claros y la participación activa de los movimientos grass-roots y colectivos ciclistas locales para garantizar la aceptación de las obras por parte de la comunidad.
Al final de este ciclo, la organización proyecta beneficiar a más de 15 millones de personas, capacitar a 1.500 profesionales y publicar la primera guía global de diseño ciclista, que funcionará como un suplemento de su conocido manual Global Street Design Guide.
Las municipalidades e intendencias interesadas en postular a sus cantones tienen tiempo de enviar sus propuestas y aplicar a los fondos y asesorías técnicas hasta el próximo 14 de septiembre a través de las plataformas oficiales del programa Bici.








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