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Ciencia ciudadana: cómo productores ticos salvan sus cultivos desde el celular

El empoderamiento comunitario y la innovación tecnológica están transformando la gobernanza agraria desde las bases en el territorio costarricense. Con el apoyo de la academia y el sector privado, las familias agricultoras del Valle Central se están convirtiendo en investigadoras de sus propios entornos. Esta transformación es el núcleo del proyecto “Ciencia Ciudadana para el Monitoreo y Evaluación de Insectos, Patógenos Plaga y Organismos Benéficos en Hortalizas”, una iniciativa impulsada por el Centro de Investigaciones en Protección de Cultivos de la Universidad de Costa Rica (Ciproc-UCR).

Del cantón a la finca: la ciencia se traslada a la realidad local

Esta iniciativa cobra vida en la cotidianidad de las fincas hortícolas distribuidas en diversas localidades de la región del Valle Central costarricense. En cantones con alta vocación agrícola, los productores locales y sus familias —quienes forman parte de la Asociación Nacional de Organizaciones Agropecuarias (Asoprocona)— asumen el control directo de los datos de sus parcelas. El proyecto tiene especial relevancia a nivel de distrito y cantón en las zonas paperas, tomateras y hortícolas de la provincia de Cartago (como los cantones de Oreamuno o Alvarado) y en sectores de Alajuela y Heredia, donde la presión urbana y la necesidad de una gobernanza ambiental sostenible exigen soluciones inteligentes.

El coordinador del proyecto, el doctor Manuel Solís, detalla que la meta principal consiste en “mostrar que un manejo de producción agrícola más sustentable es posible, al incorporar y diversificar la composición del sistema, con insectos benéficos que son esenciales para mantener el control de las plagas de manera natural”.

A través de esta dinámica, el concepto de ciencia ciudadana se traduce en que el productor no es un simple receptor de instrucciones, sino un actor clave que monitorea, registra y analiza el comportamiento biológico de su entorno para fortalecer las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y el Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE).

Herramientas digitales para la toma de decisiones comunitarias

La espina dorsal de esta estrategia de innovación local es una aplicación digital diseñada exclusivamente para el proyecto. Mediante sus teléfonos celulares, las familias agricultoras reportan en tiempo real las poblaciones de insectos y patógenos en cultivos prioritarios para el consumo nacional, como el tomate y el chile dulce.

La plataforma procesa estos datos de forma automática y genera gráficos sencillos. Esto permite a las comunidades rurales interpretar las tendencias fitosanitarias de su distrito sin depender exclusivamente de laboratorios externos. El acceso oportuno a esta información previene el uso indiscriminado de agroquímicos, sustituyéndolos por alternativas de manejo cultural, biológico y etológico. De este modo, la tecnología se convierte en un instrumento de resiliencia comunitaria que resguarda el derecho humano a la información y la seguridad alimentaria local.

Alianzas estratégicas y articulación del ecosistema socio-productivo

El impacto de este modelo en el tejido municipal y productivo se sostiene en una alianza de carácter intersectorial. Junto a la UCR y el despliegue territorial de Asoprocona, participa la empresa Chemtica Internacional, firma que aporta su experiencia en el desarrollo de soluciones para el control etológico (basado en el comportamiento) de los insectos.

Esta empresa privada coordina capacitaciones prácticas sobre el uso de trampas y atrayentes específicos. Los productores prueban directamente en sus fincas estas tecnologías contra plagas de alto impacto económico para el agro nacional, tales como la Tuta absoluta en el tomate, el picudo del chile (Anthonomus eugenii) y la especie emergente Thrips parvispinus. Asimismo, el proyecto busca tender puentes institucionales para robustecer alianzas con el Servicio Fitosanitario del Estado y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Internamente, la UCR aborda el reto de manera interdisciplinaria: el Ciproc lidera el proceso junto con la Escuela de Agronomía y la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva. Esta unión asegura que el conocimiento científico técnico marche de la mano con una estrategia de comunicación orientada al cambio social y al empoderamiento de las bases rurales.

Impactos hacia una gobernanza rural sostenible

Los resultados proyectados de este esfuerzo conjunto apuntan a transformar la calidad de vida y el entorno ambiental de los distritos involucrados:

A través de este proyecto de ciencia ciudadana, las comunidades rurales del Valle Central demuestran cómo la democratización del conocimiento y las alianzas locales son vías eficientes para construir cantones más sostenibles, inteligentes y preparados ante los retos del sector agroalimentario actual.

El proyecto, financiado por el fondo especial del 50 aniversario de la Vicerrectoría de Investigación de la UCR para el bloque 2025–2027, fue dado a conocer originalmente por la Oficina de Divulgación e Información de la UCR en el artículo titulado “El Ciproc-UCR, productores y sector privado desarrollan un modelo de ciencia ciudadana para la agricultura”. Su enfoque rompe con los esquemas tradicionales de asistencia técnica vertical para dar paso a un modelo colaborativo y horizontal.

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