Un reciente reporte de la plataforma especializada Smart Cities World revela cómo una solución de inteligencia artificial logró ahorrarle más de cinco millones de dólares a propietarios de edificios en Nueva York durante su primer año de operación, un caso que merece atención desde la perspectiva de la gestión urbana costarricense.
El caso de Nueva York: números que sorprenden
Según el artículo “AI software saves New Yorkers $5m in building energy costs”, publicado en Smart Cities World, la empresa Entech desplegó su plataforma Stealth2 (S2) en 401 edificios y 24.252 apartamentos a lo largo de 2025. El resultado: $5,09 millones en ahorros, equivalentes a unos $12.000 por edificio y aproximadamente $200 por unidad al año. Además, el sistema recortó más del 24% de las emisiones de carbono totales, evitando 16.338 toneladas métricas de CO₂.
La plataforma combina inteligencia artificial, hardware de IoT y termostatos inteligentes para optimizar y automatizar los sistemas de calefacción en edificios de múltiples unidades. Aprende los patrones de consumo térmico del edificio y ajusta automáticamente la operación de las calderas sin necesidad de reemplazar la infraestructura existente.
“Los propietarios de edificios multifamiliares y comerciales están abandonando la gestión reactiva y adoptando sistemas proactivos impulsados por IA que no requieren costosas renovaciones de infraestructura”, señaló Heather Zoberman, directora de desarrollo de producto en Entech.
¿Por qué esto importa en costa rica?
A primera vista, hablar de sistemas de calefacción parece ajeno al clima costarricense. Pero el principio detrás de esta tecnología —optimizar el consumo energético de edificios mediante IA— es completamente aplicable a la realidad nacional, particularmente en lo que respecta a sistemas de aire acondicionado, iluminación y ascensores.
Pensemos, por ejemplo, en los edificios de uso mixto que han proliferado en cantones como Escazú —especialmente en el distrito de San Rafael— o en Santa Ana, donde la densificación residencial y comercial ha crecido aceleradamente en la última década. Estos desarrollos enfrentan facturas eléctricas elevadas y presiones regulatorias crecientes relacionadas con eficiencia energética y huella de carbono.
De manera similar, en el casco central del cantón de San José, distritos como Hatillo o Mata Redonda albergan edificios de apartamentos de mediana altura donde una plataforma de este tipo podría traducirse en reducciones significativas en el gasto eléctrico mensual de condominios y propietarios.
El marco regulatorio que se viene
Costa Rica avanza hacia compromisos más ambiciosos en descarbonización. El Plan Nacional de Descarbonización y las metas del sector energético nacional apuntan a una matriz eléctrica renovable que ya supera el 99% de generación limpia, pero el consumo eficiente dentro de los edificios sigue siendo una asignatura pendiente.
La experiencia de Nueva York —donde normativas locales de emisiones de carbono empujaron a los propietarios a buscar soluciones tecnológicas— podría anticipar lo que eventualmente enfrentarán los desarrolladores urbanos en municipios costarricenses de alta densidad, conforme el país fortalezca sus estándares de construcción sostenible.
Gestión proactiva versus reactiva
Uno de los aspectos más destacados del caso neoyorquino es el cambio de paradigma que describe Luis Ponce, de la organización Breaking Ground: contar con acceso directo a datos sobre el estado del equipamiento —pérdidas de agua, fluctuaciones de temperatura— permitió reducir la presión sobre los equipos de gestión y anticipar fallas antes de que se convirtieran en problemas costosos.
Esta lógica de mantenimiento predictivo es perfectamente trasladable a la administración de infraestructura pública municipal en Costa Rica. Municipalidades como las de Curridabat o Belén —que han mostrado interés sostenido en tecnología e innovación urbana— podrían explorar pilotos similares en sus propios edificios institucionales o en alianza con desarrolladores privados de sus cantones.
Una señal para los concejos municipales
El caso documentado por Smart Cities World no es solo una historia de ahorro económico. Es una demostración de que la tecnología disponible hoy permite a los gobiernos locales y a los actores privados tomar decisiones más inteligentes sobre sus activos construidos, sin necesidad de demoler y reconstruir desde cero.
Para los concejos municipales y las oficinas de planificación urbana de los cantones costarricenses, vale la pena seguir de cerca la expansión de plataformas como estas —Entech ha anunciado que en 2026 buscará llevar su tecnología fuera de Nueva York— y evaluar si existe espacio para experiencias piloto adaptadas al contexto nacional.








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