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Rediseñar el espacio público para cuidar a la gente: claves internacionales para nuestras municipalidades

El rediseño de nuestras calles es una herramienta poderosa para salvar vidas, recuperar espacios públicos y construir comunidades más fuertes. Así lo demuestra el artículo original titulado “GDCI and the Bloomberg Initiative for Global Road Safety: A 6-year Status Update“, publicado por la Iniciativa Global de Diseño de Ciudades (GDCI), el cual tomamos como punto de partida para esta nota. Durante los últimos seis años, esta organización ha trabajado en 16 ciudades de 10 países demostrando que priorizar a las personas por encima de los automóviles mejora la salud, la sostenibilidad y la equidad en el entorno urbano.

Los datos a nivel global son alarmantes: cada año se pierden 1.19 millones de vidas por accidentes de tránsito y entre 20 y 50 millones de personas resultan gravemente heridas. Trágicamente, sigue siendo la principal causa de muerte entre jóvenes de 5 a 29 años. Lo más doloroso es que se trata de muertes completamente prevenibles a través del diseño de infraestructura.

La velocidad y el diseño vial: un ejemplo práctico para costa rica

La velocidad es el factor que decide la probabilidad de un accidente, quién sobrevive y la gravedad de las lesiones. Las estadísticas del informe son contundentes: si una persona es golpeada por un vehículo que viaja a 30 km/h, la probabilidad de sobrevivir es del 90%. A 60 km/h, esa probabilidad de vida se desploma a un escaso 10%.

Para ejemplificar esto dentro del contexto de Costa Rica, pensemos en la realidad local de nuestras municipalidades. Tomemos como ejemplo el cantón de Montes de Oca, específicamente el distrito de San Pedro. Este es un distrito que concentra una enorme cantidad de escuelas, colegios y universidades, además de intensa actividad comercial y residencial. Si en las vías cantonales que cruzan este distrito implementáramos infraestructura que limite naturalmente la velocidad a 30 km/h, el impacto en la seguridad sería transformador. Reducir la velocidad mediante diseño vial protege directamente a los actores más vulnerables: escolares caminando a clases, adultos mayores que visitan los parques y personas con discapacidad.

El impacto directo en los distritos y barrios del mundo

El trabajo de la iniciativa Bloomberg ha logrado resultados contundentes precisamente al enfocarse en los distritos y barrios específicos donde ocurren los conflictos viales a diario.

En América Latina los cambios han sido notorios desde la escala local. En el distrito o barrio de Bonfim, ubicado en la ciudad de Salvador, Brasil, las intervenciones de seguridad vial lograron una impresionante disminución del 96% en el exceso de velocidad. En Córdoba, Argentina, una intervención temporal en el sector de la Avenida Colón y Nicolás Avellaneda redujo las velocidades de giro de los vehículos en un 75%. Esta experiencia impulsó a la ciudad a preparar su primer manual de diseño de calles para el año 2025. En Cali, Colombia, el trabajo a nivel cantonal influyó en la política a largo plazo gracias a la contribución en el Plan de Gestión de la Velocidad 2024-2036.

La protección de las zonas escolares ha sido una prioridad absoluta. En la ciudad de Hanoi, Vietnam, el éxito de los planes piloto para calles escolares en los distritos de Nguyen Du, Xuan Dinh y Sai Son fue tan rotundo que ahora el modelo se está expandiendo a 140 escuelas en toda la zona. Por su parte, en Kuala Lumpur, Malasia, el proyecto enfocado en la escuela del sector de Danau Kota logró reducir la velocidad de los vehículos en un 34%, beneficiando a más de 2,000 estudiantes y ganando un respaldo total de la comunidad. Este esfuerzo barrial fue clave para impulsar el desarrollo de una política nacional de zonas escolares a 30 km/h en Malasia.

Recursos técnicos y el camino hacia la acción cantonal

Pedirle a la gente y a las autoridades que cambien la forma en que conciben sus calles requiere brindarles las herramientas técnicas adecuadas. En paralelo a los proyectos, se ha priorizado el desarrollo de capacidades locales, logrando capacitar a casi 10,000 profesionales, desde planificadores e ingenieros hasta policías de tránsito y periodistas.

Como recurso principal, la galardonada Guía Global de Diseño de Calles ha superado las 110,000 descargas y ha sido traducida a nueve idiomas. Además, para facilitar el trabajo de los gobiernos locales, se han lanzado tres nuevos manuales prácticos enfocados en cómo evaluar transformaciones de calles, cómo implementarlas paso a paso y cómo diseñar para velocidades seguras. También se han desarrollado alianzas para establecer nuevas metodologías que cuantifiquen cómo estas mejoras de infraestructura salvan vidas, asesorando incluso a la Organización Mundial de la Salud en temas de estándares internacionales.

De cara al futuro, el enfoque sigue siendo fortalecer la capacidad local, escalar la implementación y amplificar el impacto. La meta final de estos esfuerzos es lograr que cada calle, en cada cantón, distrito y barrio, esté diseñada para proteger la vida de todos sus usuarios. La evidencia, las guías y los datos ya existen; el paso a seguir es que nuestras comunidades y municipios se apropien de estas herramientas.

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