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Lecciones desde Raleigh: iluminación solar inteligente para rescatar nuestros parques y senderos urbanos

La ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte, acaba de lanzar un programa piloto que resulta sumamente útil para los gobiernos locales en Costa Rica. Según detalla un artículo publicado originalmente por Smart Cities World, Raleigh pilots solar lighting for parks and trails, el departamento de parques y recreación de la ciudad, en conjunto con su oficina de estrategia e innovación, está probando un sistema de luces alimentadas con energía solar en el sendero de Crabtree Creek.

El problema que Raleigh intenta resolver es uno que conocemos bien. Normalmente, la red de senderos naturales y vías verdes operan en la ciudad desde el amanecer hasta el anochecer. En la época de invierno, la caída temprana del sol recorta drásticamente las horas útiles del parque o el sendero, algo que los vecinos han señalado constantemente. Las comunidades piden iluminación para poder usar los senderos y parques de forma segura al ir al trabajo o al hacer ejercicio antes o después de la jornada laboral.

Sin embargo, llevar infraestructura eléctrica tradicional a estos corredores naturales y parques es un reto enorme. Muchos de estos trayectos atraviesan zonas remotas donde hacer zanjas para pasar cableado subterráneo sería demasiado caro y logísticamente complicado, además del daño ambiental.

Tecnología solar y sensores de movimiento al rescate

Para solucionar el problema, las autoridades instalaron cinco postes de iluminación tipo bolardo en el tramo de madera del sendero, entre las vías Capital Boulevard y N Raleigh Boulevard. La ventaja de estos equipos es que funcionan con energía solar: recolectan energía durante el día y la almacenan para la noche, sin necesidad de conectarse a la red eléctrica.

Una de las prioridades del departamento de parques de Raleigh es reducir el impacto ambiental y evitar la contaminación lumínica. Por eso, las luces no pasan toda la noche encendidas a su máxima capacidad. El sistema está programado para encenderse al atardecer y funcionar al 100% de luminosidad solo durante las primeras dos horas de la noche, que es cuando hay mayor tránsito de personas.

Después de esas dos horas, la luz baja automáticamente a un 20%. Si el sensor de movimiento integrado detecta que un usuario pasa por el sendero más tarde, la luz sube su intensidad temporalmente y luego vuelve a bajar al 20%.

Ahora, las autoridades locales monitorearán el desempeño de los bolardos solares en diferentes condiciones climáticas y encuestarán a los usuarios para evaluar si vale la pena expandir la iluminación a otros tramos del sistema de vías verdes.

Cómo se vería esto en un cantón costarricense

Para poner esta noticia en perspectiva dentro de nuestro propio contexto, imaginemos la aplicación de este modelo en el cantón de San José, específicamente en el distrito de El Carmen. En este distrito existen iniciativas como las Rutas Naturbanas, que buscan crear senderos compartidos a lo largo del cañón del río Torres.

Instalar cableado eléctrico tradicional en la ribera del río en El Carmen sería un proceso muy invasivo que requeriría excavaciones, afectando la frágil flora y fauna que sobrevive en la zona. Si la municipalidad aplicara el ejemplo de Raleigh instalando bolardos solares con sensores de movimiento, los vecinos del cantón podrían caminar o andar en bicicleta con seguridad después de las 5:30 p.m., cuando empieza a oscurecer en Costa Rica, sin perturbar a los animales nocturnos ni incurrir en costos masivos de infraestructura.

Esta noticia nos demuestra que hoy existen alternativas tecnológicas de bajo impacto y energía renovable que pueden ayudar a las municipalidades a recuperar espacios públicos que, de otra forma, quedarían inutilizados y oscuros durante la noche.

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