En un movimiento que resuena profundamente con los retos de movilidad que enfrentamos en nuestras propias comunidades, el alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, y la gobernadora Kathy Hochul han presentado el plan “Next Stop: Fast Buses, Better Service” (Próxima parada: autobuses rápidos, mejor servicio). Esta iniciativa busca construir un servicio de transporte público de próxima generación.
Para nuestra audiencia en Costa Rica, este tipo de políticas ilustra cómo la gobernanza local puede transformar la calidad de vida. Al igual que en los distritos de cantones densamente poblados de nuestra Gran Área Metropolitana —donde los usuarios se enfrentan a severas presas viales y tiempos de traslado excesivos—, las autoridades neoyorquinas han decidido intervenir directamente en la infraestructura vial para priorizar el transporte público.
Enfoque en los distritos y comunidades afectadas
El plan marca una asociación sin precedentes entre el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DoT) y la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA). El énfasis principal se centra en los territorios específicos donde ocurre la noticia y donde residen las clases trabajadoras. Se han identificado 50 corredores prioritarios a lo largo de los cinco grandes condados (boroughs) de la ciudad.
Como primera fase de estas rutas rápidas de nueva generación, el proyecto intervendrá directamente en la infraestructura de vecindarios y distritos específicos que funcionan como el motor económico de la ciudad. Las zonas seleccionadas son:
- Tremont / Cross Bronx, en el Bronx.
- Northern Boulevard, en Queens.
- Flatbush Avenue, en Brooklyn.
- Utica Avenue, en Brooklyn.
- Kensington-JFK, conectando Brooklyn y Queens.
Estas áreas fueron elegidas estratégicamente porque conectan a los ciudadanos con sus empleos, escuelas y otros servicios esenciales, de forma muy similar a como rutas interurbanas en nuestros cantones conectan los distritos periféricos con los centros de trabajo.
Inversión y el impacto social del transporte
La ciudad ha comprometido $254 millones en gastos operativos y $628 millones en fondos de capital durante los próximos cinco años fiscales. Con esto, se proyecta aumentar la velocidad de los autobuses en un 20 % y reducir los tiempos de viaje en hasta seis minutos por trayecto.
Actualmente, los autobuses de Nueva York realizan 2,75 millones de viajes diarios, siendo el sistema más transitado de todo Estados Unidos. Sin embargo, sufre de un problema que nos es muy familiar: son los más lentos de cualquier ciudad importante del país, con un promedio de apenas 12,8 km/h (8 millas por hora).
Este esfuerzo de renovación tiene un fuerte componente de justicia social. Los usuarios de estos autobuses son desproporcionadamente personas de clase trabajadora, mujeres y personas de color, quienes, en su mayoría, viven en hogares con ingresos inferiores a los $100.000 anuales.
“Para los neoyorquinos trabajadores, cada minuto cuenta. Pero durante demasiado tiempo, nuestros autobuses se han quedado atascados en el tráfico. Cuando un viaje de ida y vuelta al trabajo se alarga más de lo debido, es menos tiempo con los hijos, menos tiempo con los seres queridos”, alcalde Mamdani
Por su parte, la gobernadora Hochul indicó que están avanzando en un plan audaz y ambicioso para “mover los autobuses más rápido, ampliar drásticamente la prioridad de los autobuses, reducir los retrasos y hacer que nuestro sistema de autobuses sea la envidia del mundo”.
Un modelo para las ciudades inteligentes
A partir de 2026, la ciudad y la MTA implementarán carriles exclusivos y protegidos, estaciones modernizadas con áreas de espera techadas y mejoras en el espacio público. Además, el plan se apoya en un programa de capital de $68.000 millones (2025-2029) para comprar cerca de 2.500 autobuses nuevos, renovando el 40 % de la flota.
Otra lección de innovación que puede inspirar a nuestras municipalidades en su camino hacia las “ciudades inteligentes” es la tecnología de pago. Para 2027, Nueva York introducirá el abordaje por todas las puertas con una transición completa al sistema de “tocar y viajar” (tap and ride) —un modelo de pago electrónico que agiliza el abordaje y evita que las unidades pasen demasiado tiempo detenidas en las paradas.
Janno Lieber, presidente y director ejecutivo de la MTA, destacó la importancia de la voluntad política local: “Nuestros socios hoy […] quieren asegurarse de que viajar en autobús sea siempre más rápido que caminar. Los autobuses solo pueden moverse tan rápido como el tráfico lo permita, por lo que si usted es un autobús o un pasajero, esta es una excelente noticia”.
Finalmente, el proyecto establece un enfoque centrado en la comunidad, realizando encuestas y eventos con organizaciones de base (grass-roots) antes de iniciar las obras, y comprometiéndose a publicar los datos de rendimiento entre seis y doce meses después de completados los proyectos, asegurando así la transparencia en la gestión municipal.








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