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51 gobiernos locales ya son ciudades amigables con las personas mayores en Costa Rica

El país cruzó la meta que se había fijado: contar con 50 Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. El anuncio, publicado el viernes 20 de marzo del 2026 en el sitio de la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias, Costa Rica supera meta de 50 ciudades y comunidades amigables con las personas mayores, deja una fotografía poco común en la administración municipal costarricense: 50 municipalidades y un Concejo Municipal de Distrito trabajando bajo un mismo marco.

Ese concejo es el de Cervantes, en el cantón de Alvarado, provincia de Cartago. Su presencia en la lista importa más de lo que parece. Los concejos municipales de distrito son la figura administrativa más pequeña del entramado local costarricense, con presupuestos y planillas que no se comparan con los de un cantón central, y aun así Cervantes aparece junto a San José, Alajuela, Cartago y Heredia en el mismo listado.

En conjunto, la red agrupa al 56,4% de los gobiernos locales del país y coloca a Costa Rica como el cuarto país de América Latina con más ciudades adheridas a esta iniciativa mundial, orientada a promover el envejecimiento saludable y la participación activa de las personas mayores. El cantón de San Mateo, en Alajuela, está en proceso de adhesión.

¿Quiénes están adentro?

Los gobiernos locales que integran la red son Alajuela, Alajuelita, Alvarado, Atenas, Bagaces, Barva, Belén, Cartago, Cervantes, Vásquez de Coronado, Corredores, Coto Brus, Curridabat, Desamparados, Dota, El Guarco, Esparza, Flores, Goicoechea, Grecia, Heredia, Hojancha, La Unión, Matina, Montes de Oca, Monteverde, Mora, Moravia, Naranjo, Nicoya, Oreamuno, Orotina, Poás, Pococí, Puriscal, San Carlos, San José, San Pablo, San Rafael, San Ramón, Santa Ana, Santa Bárbara, Santa Cruz, Santo Domingo, Sarchí, Tarrazú, Tibás, Tilarán, Turrialba, Upala y Zarcero.

La lista atraviesa el país entero. Están los cantones densos del área metropolitana, donde el problema del envejecimiento se vive en aceras rotas y paradas de bus sin banca; están los cantones guanacastecos como Hojancha, Nicoya, Santa Cruz, Tilarán y Bagaces, donde las distancias entre distritos convierten cualquier trámite en una jornada completa; y están cantones de zonas fronterizas y costeras como Upala, Corredores, Coto Brus, Matina y Pococí, con realidades de acceso a servicios muy distintas a las del Valle Central.

La aritmética que empuja el tema

El dato demográfico es el que le pone urgencia a todo esto. Las proyecciones indican que la población adulta mayor se triplicará en los próximos 30 años. Para el 2040 habrá tantas personas mayores de 65 años como menores de 15. Para el 2050, una cuarta parte de la población costarricense tendrá 60 años o más.

Traducido al lenguaje municipal, eso significa que las decisiones que hoy toma un concejo sobre el ancho de una acera, la ubicación de un centro diurno, la pendiente de una rampa o el horario de atención de la plataforma de servicios van a definir cómo se envejece en ese cantón dentro de dos décadas.

Para la ANAI, el avance confirma el papel de los gobiernos locales en la construcción de comunidades más inclusivas.

“Con esta meta Costa Rica se posiciona como uno de los países latinoamericanos que más ciudades tiene adheridas a la iniciativa, logrando que el 70% de la población del país esté cubierta por los proyectos que se están desarrollando”, Maikol Porras, presidente de la ANAI

Desde el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal, la lectura apunta al acompañamiento técnico.

“Desde el IFAM reafirmamos nuestro compromiso de acompañar a los gobiernos locales en la planificación y ejecución de iniciativas que mejoren la calidad de vida de la población adulta mayor. Preparar nuestros territorios para el envejecimiento de la población es un desafío país que requiere coordinación, visión y trabajo conjunto”, Marlen Luna Alfaro, presidenta ejecutiva del IFAM

Tres experiencias con dirección exacta

El componente más interesante para el mundo municipal no está en las cifras nacionales sino en lo que ya funciona con nombre y ubicación.

En La Florida, en el cantón de Tibás, opera un jardín terapéutico. En Grecia, cantón alajuelense, funciona un esquema de comercios amigables, es decir, negocios del casco urbano que ajustan su atención, su rotulación y su mobiliario para recibir a clientela adulta mayor. En Heredia se desarrollan los programas SanaMente y Telemedicina.

Son tres modelos distintos y ninguno requiere una obra de infraestructura mayor. Un jardín terapéutico ocupa un lote; los comercios amigables dependen de un acuerdo con la cámara de comercio local y de capacitación; la telemedicina se apoya en conectividad y coordinación institucional. Para un cantón con presupuesto ajustado, esa escala es la noticia.

Hasta $10.000 para nuevos jardines de bienestar

La Fundación Yamuni Tabush presentó la guía “Semillas para la acción: creando un Jardín de Bienestar“, pensada para orientar a gobiernos locales y comunidades que quieran levantar este tipo de espacios.

“Tenemos una experiencia muy positiva con la creación de jardines de bienestar. Hemos visto de primera mano el impacto que tienen estos espacios de participación y socialización para las personas mayores. Se convierten en lugares de encuentro que fortalecen el tejido comunitario y le permiten a las personas mayores aportar su energía y tiempo mientras establecen vínculos protectores con otras personas”, explicó Andrea Terán, directora de Programas para la Persona Adulta Mayor de la Fundación.

La misma organización abrirá el concurso Semillas para la acción, con financiamiento de hasta $10.000 para iniciativas lideradas por municipalidades que ya formen parte de la red.

Los requisitos son concretos y conviene que los revise cualquier alcaldía o intendencia interesada:

  • que el proyecto lo presente una municipalidad integrante de la red;
  • que al menos un 25% del presupuesto total lo aporte la municipalidad como contrapartida, la cual puede ser en especie, por ejemplo infraestructura o programación;
  • que exista un grupo motor comunitario comprometido con el desarrollo y la sostenibilidad del jardín;
  • que se garantice la participación activa de las personas mayores en todas las fases del proyecto;
  • que la iniciativa arranque su implementación durante el presente año.

La contrapartida en especie es la puerta de entrada para cantones pequeños. Un terreno municipal ocioso, horas de la cuadrilla de obras o el uso de un salón comunal pueden contar como aporte, sin necesidad de una partida presupuestaria nueva.

Una mesa con muchas sillas

Ciudades Amigables no depende de una sola institución. Funciona a través de una Mesa Nacional en la que participan el Ministerio de Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias, el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal, la Fundación Yamuni Tabush, la Caja Costarricense de Seguro Social, la Universidad de Costa Rica, JUPEMA y AGECO.

Para los gobiernos locales que todavía no se han adherido, la referencia ya existe y tiene coordenadas: un distrito de Alvarado y una comunidad de Tibás demostraron que el tamaño del gobierno local no es el factor determinante.

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