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6 años cerrado y ₡1.303 millones después: así vuelve el gimnasio del San Luis Gonzaga

Después de más de seis años con los portones cerrados por una orden sanitaria, el gimnasio del Colegio de San Luis Gonzaga volvió a tener maquinaria adentro. La orden de inicio de la remodelación se dio el 7 de agosto y, diez días después, la comunidad educativa lo celebró con un acto oficial al que llegaron el primer vicepresidente de la República, la viceministra de Planificación del MEP y el alcalde de Cartago.

El inmueble está en el distrito Oriental del cantón central de Cartago. El Ministerio de Educación Pública reportó el arranque de las obras en la nota Inicia remodelación del gimnasio del Colegio de San Luis Gonzaga y, después, la actividad protocolaria en Comunidad Educativa del Colegio de San Luis Gonzaga celebra el inicio de obras en su gimnasio.

Los números del proyecto

La inversión es de ₡1.303.748.951. La población beneficiada, según el propio ministerio, son los 2.047 estudiantes que hoy asisten al colegio. Y la fecha de entrega comprometida es mayo de 2027, es decir, unos nueve meses de trabajos sobre un edificio que llevaba años sin recibir mantenimiento.

Qué contempla la intervención

El ministro de Educación Pública, Leonardo Sánchez Hernández, enumeró el alcance de la obra: “El proyecto contempla cambio de cubierta y hojalatería, mantenimiento de cancha y graderías, restauración de piso de madera existente, mantenimiento de baterías sanitarias, vestidores, vestíbulo principal, aulas, construcción de estructura, cambio de sistema eléctrico, de telecomunicaciones y de detección de incendios, salidas de emergencias, refuerzo de paredes, mejoras de sistemas mecánicos, construcción e instalación de elevador”.

El jerarca añadió el criterio que ordena todo el trabajo: la idea es entregar “una edificación que cumple con todas las condiciones requeridas en la actualidad, pero que preserva la arquitectura original del inmueble”.

Vale la pena detenerse en esa última frase, porque marca la diferencia entre dos obras muy distintas. Levantar un gimnasio nuevo en un lote vacío es una cosa. Cambiar techo, sistema eléctrico y detección de incendios en una estructura de los años cincuenta, y además meterle un elevador sin tocar la fachada, es otra bastante más lenta y más cara. Ahí está buena parte de la explicación del monto y del plazo.

La clausura de abril de 2020 y lo que vino después

La fecha que abrió este capítulo es el 24 de abril de 2020. Ese día, tras años de deterioro acumulado, filtraciones graves en el techo y fallas de seguridad, el Ministerio de Salud emitió una orden sanitaria y el gimnasio quedó clausurado por completo.

Lo que siguió no fue solo desuso. El propio MEP reconoce que, durante el cierre, el inmueble sufrió consecuencias severas “debido a causas naturales y el vandalismo”. Entre la orden sanitaria y la orden de inicio de obras pasaron seis años y tres meses, un lapso durante el cual el daño no se congeló: siguió creciendo.

Ese detalle importa para cualquier gobierno local que administre infraestructura pública. Un edificio clausurado sigue costando plata todos los días, aunque nadie entre en él, porque el deterioro no espera a que se resuelva el trámite.

El gimnasio que Cartago usó durante medio siglo

El recinto se inauguró formalmente a inicios de la década de 1950. Durante varias décadas fue una de las joyas de infraestructura deportiva y cultural de Costa Rica y de Centroamérica, con graderías de gran capacidad y una pista de madera de alta calidad para baloncesto.

Ahí entrenaron los mejores atletas de la provincia, pero el uso nunca fue solo deportivo. El gimnasio funcionó como escenario de graduaciones estudiantiles, asambleas, conciertos y competencias nacionales. Para varias generaciones de cartagineses, ese piso de madera fue el lugar donde recibieron el título de bachiller o donde vieron su primer concierto.

El director de la institución, Mario González Matamoros, planteó la recuperación en clave de prevención social: “Esta recuperación no solo significa orgullo, significa también esperanza, la práctica de la actividad deportiva, cultural, musical y expresiva de cualquier tipo permite a los jóvenes un desarrollo integral que a la vez se ve reflejado socialmente en la disminución de los fenómenos de drogas y violencia”.

El acto oficial: quiénes se sentaron en la mesa principal

A la celebración de la comunidad educativa asistieron el primer vicepresidente de la República, Francisco Gamboa; la viceministra de Planificación Institucional y Coordinación Regional del Ministerio de Educación Pública, María Fernanda Durán; y el alcalde cartaginés, Mario Redondo, junto con la Junta Administrativa, el cuerpo docente y administrativo y estudiantes de la institución.

La viceministra Durán presentó la obra como la devolución de un espacio que excede a la institución educativa: “Este gimnasio forma parte de la historia de Cartago. Durante décadas ha sido escenario de deporte, cultura, graduaciones, encuentros y momentos que permanecen en la memoria de generaciones”.

Un conjunto con declaratoria patrimonial en pleno casco histórico

El Colegio de San Luis Gonzaga fue fundado en 1842 y es el centro de educación secundaria más antiguo del país. Su edificio principal, inaugurado en 1930, fue declarado patrimonio histórico-arquitectónico de Costa Rica en 1989, según consigna la Revista del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos. El gimnasio se inauguró después, a inicios de la década de 1950, dentro de ese mismo conjunto en el distrito Oriental.

Trabajar dentro de un conjunto con protección patrimonial cambia las reglas. En Costa Rica, la Ley 7555 de Patrimonio Histórico-Arquitectónico somete las intervenciones en inmuebles declarados al criterio del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, adscrito al Ministerio de Cultura y Juventud. Es una capa más de revisión, y suele ser una de las razones por las que este tipo de obras avanza más despacio que una construcción común.

Es una tensión que conocen bien varios municipios del país, y Cartago en particular: en su casco central conviven las ruinas de la parroquia de Santiago Apóstol, la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y una buena parte de la trama urbana protegida. Conservar sale más caro que demoler. También toma más tiempo.

El dato municipal no es el discurso: es la fotografía

El gimnasio pertenece al Estado a través del MEP. El MEP contrata la obra. El MEP pone el presupuesto. La Municipalidad de Cartago no aporta un colón a este proyecto. Y sin embargo, el alcalde del cantón estuvo presente en la actividad oficial.

Eso no es un detalle protocolario. Tiene una explicación bastante concreta: en Costa Rica, los gimnasios y las canchas de los colegios públicos terminan operando como equipamiento comunal de hecho. Los usan las ligas cantonales, las academias de baile, los grupos de adultos mayores, las asociaciones de desarrollo integral y los comités cantonales de deportes y recreación que el Código Municipal obliga a mantener en cada cantón.

Por eso, cuando un recinto techado de este tamaño se clausura, el vacío no lo absorbe únicamente la comunidad estudiantil. Lo absorben los salones comunales, las canchas al aire libre y las instalaciones que administra el gobierno local. Durante más de seis años, el casco central de Cartago funcionó sin uno de sus principales espacios bajo techo, y esa ausencia la gestionó, en buena medida, la municipalidad.

La decisión que no aparece en el comunicado

Entre hoy y mayo de 2027 hay una conversación pendiente que las notas del MEP no mencionan y que le corresponde impulsar al cantón: bajo qué reglas se va a usar el gimnasio cuando reabra.

Un convenio de uso compartido entre el MEP, la dirección del colegio y la Municipalidad de Cartago —con horarios definidos fuera de la jornada lectiva, responsabilidades claras de mantenimiento y limpieza, seguros, y un mecanismo transparente para asignar el espacio a organizaciones comunales— es lo que separa una instalación que sirve a 2.047 estudiantes de una que sirve a todo el distrito Oriental.

Y no es un trámite automático. Requiere criterio técnico, voluntad de ambas partes y, del lado municipal, acuerdo del Concejo. Conviene empezarlo mientras la obra avanza, no en mayo de 2027, cuando ya haya que cortar la cinta y todo el mundo esté pensando en la foto.

Lo que corresponde vigilar desde Cartago

Tres indicadores, de aquí a mayo de 2027. Primero, que el cronograma se cumpla y la entrega no se corra. Segundo, que la restauración respete de verdad la arquitectura original, tal como se comprometió el ministerio. Y tercero, que el edificio no vuelva a quedar sin un plan de mantenimiento preventivo una vez reabierto.

Ese último punto es el que menos titulares genera y el que más pesa. El gimnasio del San Luis Gonzaga no se cayó por un terremoto ni por un evento extraordinario. Se cayó por goteras que nadie reparó a tiempo. Los ₡1.303 millones de hoy son, entre otras cosas, la factura de esa espera.


Fuentes: Inicia remodelación del gimnasio del Colegio de San Luis Gonzaga, Ministerio de Educación Pública (7 de agosto de 2026); Comunidad Educativa del Colegio de San Luis Gonzaga celebra el inicio de obras en su gimnasio, Ministerio de Educación Pública (17 de agosto de 2026); Colegio San Luis Gonzaga, Revista del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos.

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