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Cartago gana 500 empleos y pierde una patente: la letra pequeña de Zollner

Una empresa alemana de electrónica que casi nadie conoce fuera de Cartago acaba de agregar 10.000 metros cuadrados a su planta y anunció unos 500 puestos de trabajo nuevos de aquí al 2030. La obra está en la Zona Franca La Lima, y eso no queda en “Cartago” a secas: queda en el distrito de San Nicolás, cantón central de Cartago.

El anuncio lo hizo el Ministerio de Comercio Exterior el 20 de agosto de 2026, en el comunicado Zollner amplía su planta de producción en Cartago e incrementa su capacidad para el mercado norteamericano. La cifra que encabeza el texto es esa: aproximadamente 500 nuevos puestos para 2030.

Para un concejo municipal, la noticia tiene tres capas. La del titular, la de la letra pequeña y la de lo que le toca hacer a la municipalidad.

Dónde ocurre: San Nicolás, el distrito que casi nunca sale en el titular

El comunicado ubica la ampliación en “la Zona Franca La Lima, en Cartago”. La ficha de empresas del régimen que publica PROCOMER es más precisa y consigna la dirección administrativa completa: provincia Cartago, cantón Cartago, distrito San Nicolás.

Ese dato cambia la conversación. San Nicolás tiene unos 28.544 habitantes según la estimación de 2022 y 29,23 kilómetros cuadrados, con Taras como cabecera. Es el segundo distrito más poblado del cantón central y el que carga con Ochomogo, la Florencio del Castillo y buena parte del tránsito pesado que entra y sale del Valle Central por el este.

Dicho en criollo: la inversión no cae sobre un mapa en blanco. Cae sobre el distrito que ya es el embudo vial de Cartago.

Qué hace Zollner, sin palabras de folleto

Zollner es un proveedor de Servicios de Manufactura Electrónica —EMS, por sus siglas en inglés—. No vende un producto con su marca: fabrica para otras empresas.

Según el comunicado, es una empresa familiar fundada en 1965 con sede en Zandt, Alemania, con más de 12.500 colaboradores en 26 ubicaciones en el mundo. En Costa Rica opera en La Lima desde 2014 y hoy emplea a cerca de 500 personas, de las cuales el 90% es de la provincia de Cartago.

La ampliación tiene dos objetivos declarados. El primero es crecer en sus industrias de enfoque: aeroespacial, salud y ciencias de la vida, electrónica industrial y tecnología automotriz. El segundo es convertir la operación cartaginesa en un Centro Global de Servicios Compartidos y Hub de Ingeniería que dé soporte a la red internacional de la compañía, incluidas sus plantas en las costas este y oeste de Estados Unidos.

Traducido: además de ensamblar electrónica, la planta pasaría a hacer trabajo de oficina especializado —ingeniería, procesos, soporte— para el resto del grupo. Ese segundo tipo de empleo es el que suele pagar mejor y el que exige inglés y título.

La meta financiera también está escrita: triplicar las ventas al 2030.

El dato que sí le sirve a la Municipalidad de Cartago: 80 proveedores

Aquí está la parte aterrizable.

El comunicado señala que la operación se apoya en empresas regionales de procesamiento de metales, servicios de fundición, moldeo por inyección de plástico, tratamiento de superficies, ensamblaje de cables, empaques y suministros operativos indirectos. La gerente general de PROCOMER, Laura López, puso número a ese encadenamiento: “La expansión de Zollner, con cerca de 500 nuevos puestos de trabajo y encadenamientos con más de 80 proveedores locales, fortalece nuestra capacidad en manufactura avanzada y consolida a Cartago como un polo estratégico para atraer inversión”.

Ochenta proveedores locales es una cadena de suministro completa funcionando dentro del cantón y sus alrededores. Son talleres, metalmecánicas, empresas de empaque, transportistas. Son patentes municipales reales, esas sí, y son puestos de trabajo que no exigen inglés ni título universitario.

Una municipalidad tiene herramientas concretas para ese eslabón: ferias de proveeduría, simplificación de trámites y permisos de funcionamiento, apoyo a la formalización de pymes, y una oficina de desarrollo económico local que sepa quién es quién en el cantón. Nada de eso requiere permiso de San José.

El parque donde ocurre todo esto no es pequeño. Según la ficha de CINDE, el Parque Empresarial y Zona Franca La Lima tiene 100 hectáreas, alberga a 23 multinacionales —entre ellas Boston Scientific, Coloplast, Edwards Lifesciences, Terumo BCT y Align Technology—, y en él trabajan más de 10.000 personas, de las cuales el 85% vive en Cartago. En 2024 generó 1.480 millones de dólares en exportaciones, un 7,3% de todas las exportaciones de bienes del país.

Un solo distrito de un solo cantón mueve esa cifra.

La letra pequeña: diez años sin patente municipal

Este punto rara vez aparece en los comunicados y siempre pesa en la caja del gobierno local.

Las empresas del Régimen de Zona Franca operan bajo la Ley 7210. El artículo 20 de esa ley concede a las beneficiarias, entre otros incentivos, la “exención de todo tributo y patente municipales por un período de diez años”, según el análisis del régimen publicado por CIJUL en Línea, de la Universidad de Costa Rica. El mismo artículo contempla exenciones por diez años sobre impuestos al capital y al traspaso de bienes inmuebles.

La municipalidad no queda del todo por fuera: la ley obliga a las empresas a pagar los servicios municipales que efectivamente usen, y faculta al gobierno local a cobrarlos hasta al doble de la tarifa ordinaria. También permite que la empresa contrate esos servicios con proveedores privados.

O sea: Cartago recibe empleo, movimiento comercial y presión sobre sus calles. Lo que no recibe, durante una década, es patente de la empresa exonerada. Sí recibe la de los 80 proveedores, que no están en el régimen.

No se trata de estar a favor o en contra de las zonas francas. Se trata de que el concejo municipal sepa exactamente qué entra y qué no entra a la caja antes de presupuestar.

El cuello de botella tiene nombre: Florencio del Castillo

Quinientos empleos nuevos son quinientos viajes diarios más, como mínimo, en un corredor que ya está saturado.

La ampliación de la ruta 2 sigue en fase de papeles. El MOPT informó en julio de 2026 que prevé tener listo el cartel en setiembre y adjudicar a inicios de 2027, con un plazo de ejecución de dos años que incluye diseño y construcción, según Monumental. La obra contempla tres carriles por sentido, ampliación de puentes, bahías de buses y pasos a desnivel.

Si ese calendario se cumple sin contratiempos —y en obra pública costarricense esa es una condición grande—, la carretera ampliada estaría lista alrededor de 2029. Los 500 empleos llegan “paulatinamente” hasta 2030. Los plazos coinciden en el papel; la experiencia sugiere prudencia.

Mientras tanto, la movilidad hacia La Lima es un asunto que la municipalidad puede trabajar desde ya: rutas de bus intracantonales hacia el parque, coordinación con el tren interurbano de INCOFER que ya conecta San José con Cartago de lunes a viernes, ciclovías seguras en Taras y San Nicolás, y transporte compartido acordado con las empresas del parque. Son medidas baratas comparadas con una autopista.

Formación técnica: la única ficha que Cartago mueve solo

El comunicado indica que Zollner planea contratar profesionales calificados adicionales en los próximos años, “particularmente en áreas técnicas”, y que ha desarrollado vínculos con instituciones de formación técnica y universitaria de Cartago.

Ahí hay una ventaja que ningún otro cantón del país tiene igual: Cartago concentra la sede central del Instituto Tecnológico de Costa Rica, colegios técnicos profesionales y oferta del INA en la propia provincia. La materia prima está en el cantón.

Lo que falta suele ser el puente. Y ese puente —convenios, becas municipales, comités cantonales de la persona joven, cursos de inglés técnico financiados con presupuesto local, transporte estudiantil hacia el parque— lo construye una municipalidad, no una empresa alemana.

Octavio Matus, gerente general y director de sitio de Zollner en Costa Rica, lo planteó así: “Esta ampliación refleja la confianza de Zollner en Costa Rica y, especialmente, en el talento de Cartago. Con esta expansión avanzamos de una etapa de planificación a una operación que generará nuevas oportunidades de empleo, fortalecerá nuestra capacidad tecnológica y nos permitirá responder con mayor agilidad a las necesidades de nuestros clientes en las Américas”.

Desde la casa matriz, Markus Aschenbrenner, miembro de la junta directiva, fue más explícito sobre por qué Cartago: “Su proximidad a clientes en Norteamérica y Sudamérica, junto con la experiencia de nuestro equipo local y la solidez de nuestra red de fabricación global, crea una ventaja competitiva única”.

La ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos, resumió la lectura del Gobierno: “Cuando una empresa que ya opera en Costa Rica decide crecer y ampliar sus operaciones, envía un mensaje poderoso al mundo: confirma que nuestro país tiene el talento, las capacidades y las condiciones necesarias para acompañar proyectos cada vez más sofisticados”.

Lo que este anuncio no resuelve

Conviene ser honestos sobre el alcance.

Son 500 empleos hasta 2030, no mañana. El comunicado habla de creación “paulatina”, y una parte importante exigirá formación técnica, inglés o experiencia previa. No es empleo para cualquiera, y en un cantón donde conviven la manufactura avanzada y la agricultura de altura de Tierra Blanca y Llano Grande, esa brecha es visible a simple vista.

Tampoco resuelve el desequilibrio dentro del propio cantón. La inversión se concentra en San Nicolás, en el eje Taras–La Lima–Ochomogo, mientras distritos como Corralillo, Quebradilla o Llano Grande quedan lejos de esta conversación. Un empleo en La Lima para alguien de Tierra Blanca significa dos buses y hora y media de camino.

Y no resuelve el tema del agua ni el del suelo. Cien hectáreas de parque industrial, más ampliación, más viviendas alrededor, es exactamente el tipo de crecimiento que debería estar conversando con el Plan Regulador Territorial del cantón de Cartago y no al revés.

La pregunta de fondo para el Concejo Municipal de Cartago es concreta: ¿se va a sentar la municipalidad con Zollner y con las otras 22 empresas del parque a definir proveeduría local, pasantías y movilidad, o se va a enterar de lo que pasa en San Nicolás por el mismo comunicado que leyó todo el país?

Porque el distrito ya tiene el tránsito. Falta ver si también le llega el beneficio.

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