Imagotipo horizontal color muninoticias.cr

Singapur ya norma los data centers tropicales: Costa Rica tiene 12 y ninguna regla

Singapur acaba de publicar lo que presenta como la primera norma del mundo para enfriar centros de datos con líquido en clima tropical. La nota original la publicó el medio especializado Smart Cities World bajo el título Singapore launches standard for data centres.

Costa Rica es un país tropical con doce centros de datos repartidos en nueve cantones, un sistema eléctrico casi totalmente renovable y un discurso oficial de atraer inversión en inteligencia artificial. Lo que no tiene es una norma técnica equivalente. Ni una discusión municipal seria sobre el asunto.

Qué aprobó Singapur

La norma se llama SS 726:2026 Liquid Cooling in Tropical Data Centres y la desarrollaron en conjunto la Infocomm Media Development Authority (IMDA) y Enterprise Singapore (EnterpriseSG), a través del Singapore Standards Council, en consulta con la industria, la academia y expertos técnicos.

El problema que resuelve es concreto. Los centros de datos se enfrían tradicionalmente con aire. El enfriamiento líquido usa fluidos para sacar el calor directamente de los chips y, según cifras que atribuye la IMDA, puede reducir el consumo energético del centro de datos en más de un 30%. El detalle es que en el trópico —calor y humedad alta todo el año— aparecen problemas que no salen en los manuales: corrosión de equipos, condensación, pérdida de eficiencia y de confiabilidad.

SS 726 se construye sobre normas internacionales de enfriamiento líquido ya existentes, pero les agrega los requisitos propios de operar en clima tropical. Además incorpora recomendaciones de buenas prácticas para medir y optimizar el uso de agua.

“Es crítico que los centros de datos que sostienen la economía digital de Singapur sigan creciendo de manera sostenible”, declaró Aileen Chia, subdirectora ejecutiva de la IMDA, en el comunicado recogido por Smart Cities World. “El enfriamiento líquido es cada vez más importante para soportar las densidades de potencia más altas que requieren la IA y otras cargas de cómputo avanzadas, a la vez que mejora la eficiencia del enfriamiento.”

Choy Sauw Kook, directora general de calidad y excelencia de EnterpriseSG, lo planteó en términos de mercado: “SS 726 le da a los operadores de centros de datos, a los proveedores de tecnología y a los clientes un referente confiable para diseñar, desplegar y escalar sistemas de enfriamiento líquido de manera segura y confiable en condiciones tropicales.” Y agregó la frase que a Costa Rica le debería interesar: la norma “posiciona a Singapur como un punto de referencia confiable para construir un futuro de centros de datos más sostenible en mercados tropicales”.

Traducción: Singapur no solo se está preparando técnicamente. Se está posicionando para venderle la receta al resto del trópico. Costa Rica está en el trópico.

Dónde están los data centers en Costa Rica, cantón por cantón

Aquí es donde la noticia deja de ser exótica.

Según el directorio internacional Data Center Map, Costa Rica registra 12 instalaciones de 11 operadores, distribuidas en cuatro mercados: nueve en el Gran Área Metropolitana de San José, una en Alajuela, una en Cartago y una en Cañas, Guanacaste.

El listado del mismo directorio para el área de San José ubica las instalaciones en direcciones que corresponden a cantones y distritos muy concretos:

  • Santa Ana, en el Parque Empresarial Forum.
  • Escazú, en Ofibodegas.
  • Tibás, en el distrito de Anselmo Llorente.
  • Curridabat, en el distrito central.
  • Montes de Oca, en el distrito de San Pedro.
  • Cantón central de San José, con varias instalaciones entre Barrio Tournón, Paseo Colón y el centro.

Es decir: esto no está pasando en una zona industrial remota. Está pasando en cantones densos, con vecinos alrededor, con concejos municipales que otorgan patentes, certificados de uso de suelo y permisos de construcción, y con acueductos municipales o de ASADAS que abastecen el agua.

La pregunta que casi ningún concejo se ha hecho es sencilla: ¿cuánta electricidad y cuánta agua consume el edificio al que le acabo de dar la patente, y quién lo está midiendo?

El tamaño del problema eléctrico

La Cámara de Industrias de Costa Rica publicó un análisis titulado La energía y el desarrollo de la Inteligencia Artificial en Costa Rica: ¿Estamos listos? que pone números incómodos sobre la mesa.

La demanda eléctrica total de Costa Rica en 2024 fue de 12.790,6 GWh. Un único centro de datos de gran escala consume entre 980 y 2.000 GWh al año. Haga la división: un solo data center hiperescalar consumiría entre el 8% y el 16% de toda la electricidad del país.

El mismo análisis recuerda la ventaja costarricense —98,2% de generación eléctrica renovable, con 74,6% hidroeléctrica, 13,9% geotérmica y 9% eólica y solar— y cita la proyección de la Agencia Internacional de Energía de que los centros de datos que soportan IA superarán los 1.050 TWh anuales a nivel global, equivalente al consumo eléctrico completo de Japón.

Sobre el agua, el mismo texto señala que instalaciones de gran escala consumen entre 1 y 5 millones de galones diarios, un volumen comparable al consumo de entre 10.000 y 50.000 personas. Para dimensionarlo en términos municipales: eso es el consumo de agua de un cantón pequeño costarricense entero, en una sola finca.

Y el enfriamiento no es un detalle. Un comunicado de Schneider Electric dirigido a Centroamérica desde San José advertía ya en 2022 que los sistemas de enfriamiento representan entre el 60% y el 70% del gasto energético de un centro de datos, la mayor partida de todas.

Ahí está la conexión completa con Singapur: si el enfriamiento es dos tercios del gasto energético, y el enfriamiento líquido puede recortar un 30% del consumo total, entonces la norma que Singapur acaba de publicar no es un tecnicismo. Es política energética.

El mercado ya está creciendo, con norma o sin ella

Un reportaje de CRHoy publicado el 12 de junio de 2026 reporta que la industria de centros de datos en Costa Rica generó ingresos por 238 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual proyectado de 6,8% hasta 2030, sobre una capacidad eléctrica nacional del orden de 3,5 gigavatios.

En ese mismo reportaje, voceros del sector —entre ellos la Cámara Costarricense de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic) y operadores como IFX–Codisa— identifican cuatro cuellos de botella para el país: costo de la energía, conectividad, acceso al agua y alta actividad sísmica.

Dos de esos cuatro son competencia directa o compartida de las municipalidades: el agua, en los cantones con acueducto municipal, y el uso del suelo, que determina dónde se puede instalar una carga eléctrica de ese tamaño.

El debate que sí está abierto: la ley eléctrica

El marco nacional está en movimiento. El expediente 23.414, Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, fue aprobado en primer debate el 26 de mayo de 2026 por 27 votos contra 24, tras seis horas de discusión, y según la ficha del expediente en Delfino.cr permanece en esa condición sin haber sido votado en segundo debate.

El proyecto amplía la participación privada en el mercado eléctrico y ha sido defendido como una vía para bajar costos y atraer inversión intensiva en energía. También ha sido cuestionado. El ingeniero Federico Ruilova Alfaro publicó en Delfino.cr el artículo De zonas francas a cómputo limpio: la apuesta económica que Costa Rica debería discutir, donde argumenta que el país no debería competir vendiendo electrones baratos, sino electricidad limpia coordinada: cargas flexibles que se acomoden a la disponibilidad renovable, empleo técnico regional y captura local de valor, en lugar de repetir el modelo de zona franca aplicado al cómputo.

En el mismo texto se recuerda que Costa Rica generó 97,3% de su electricidad con fuentes renovables en 2025.

Costa Rica además cuenta desde 2024 con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) 2024-2027, presentada por el MICITT. Lo que no aparece en ninguno de esos instrumentos es una norma técnica de enfriamiento para clima tropical como la que acaba de sacar Singapur, ni un criterio municipal para evaluar este tipo de proyectos.

La trampa fiscal que las municipalidades deberían tener en la mira

Hay un detalle del que se habla poco y que cambia el cálculo para cualquier concejo municipal.

La Ley 7210, Ley de Régimen de Zonas Francas, establece en su artículo 20, inciso h), la exención de todo tributo y patente municipales por un período de diez años para las empresas acogidas al régimen, según la lectura del articulado que hacen las firmas legales especializadas. La misma norma establece que la empresa sí debe pagar los servicios municipales que efectivamente utilice, y que la municipalidad puede cobrar por esos servicios hasta el doble de la tarifa ordinaria.

Traducido al lenguaje de una sesión de concejo: si un centro de datos se instala bajo régimen de zona franca en su cantón, durante una década la municipalidad no recibe patente ni tributo municipal por esa operación, pero sí carga con el impacto en el acueducto, en la red vial durante la construcción, en el ruido de las plantas de emergencia y en la presión sobre el uso del suelo.

Lo único que la municipalidad puede cobrar en ese período son los servicios prestados. Y para cobrarlos correctamente hay que medirlos. Y para medirlos hay que tener el reglamento y el instrumento técnico. Eso es exactamente lo que Singapur acaba de construir y Costa Rica no tiene.

La ventaja que Costa Rica sí tiene y no está usando

Aquí va el dato optimista, que también es geográfico y también es cantonal.

Singapur está a nivel del mar, con 30 grados y humedad alta los 365 días del año. Ese es el peor escenario tropical posible, y por eso necesitaron una norma propia.

El Valle Central costarricense no es eso. Cantones como Cartago, Oreamuno, La Unión, Alvarado o los distritos altos de Heredia y Vázquez de Coronado operan con temperaturas promedio significativamente más bajas por altitud, lo que abre la puerta al llamado free cooling —enfriar con aire exterior durante buena parte del año— que en Singapur simplemente no es opción. Guanacaste, en cambio, sí se parece más al caso singapurense: el cantón de Cañas, donde está uno de los doce centros de datos del país, y Liberia, donde un estudio de la Universidad de Costa Rica citado por Delfino.cr documentó un centro urbano promediando 30,4 °C frente a 25,6 °C en la periferia.

O sea: Costa Rica tiene, dentro del mismo país, tanto el escenario tropical difícil como el escenario tropical favorable. Es una ventaja competitiva real, y hoy no está mapeada, no está normada y no está incorporada en ningún plan regulador.

La letra pequeña

Tres advertencias antes de que alguien salga a prometer un data center en la próxima campaña.

Primera: empleo poco, consumo mucho. Un centro de datos de gran escala emplea a decenas de personas, no a miles. Comparar la inversión anunciada con el empleo generado —y con el consumo eléctrico e hídrico comprometido— es el mínimo de diligencia que un concejo debe exigir antes de aprobar un uso de suelo.

Segunda: el enfriamiento líquido no es magia. Requiere agua o fluidos especializados, mantenimiento calificado, protocolos de fuga y disposición final. Adoptarlo sin norma técnica es exactamente el riesgo que Singapur decidió cerrar con SS 726.

Tercera: normar es atraer, no espantar. El argumento de EnterpriseSG es que la norma genera confianza en el ecosistema y por eso desbloquea la adopción de infraestructura más eficiente. Costa Rica ya vivió esa lógica con el turismo sostenible: la certificación no ahuyentó la inversión, la ordenó.

Lo que queda

INTECO, el Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica, es el organismo nacional de normalización y miembro de ISO por Costa Rica. Es decir, la institucionalidad para hacer una norma tropical costarricense de centros de datos ya existe. Falta que alguien la pida.

Mientras tanto, hay doce edificios llenos de servidores en cantones como Santa Ana, Escazú, Tibás, Curridabat, Montes de Oca, San José, Alajuela, Cartago y Cañas. Cada uno de ellos está dentro de la jurisdicción de una municipalidad que le otorgó —o le otorgará— un permiso.

La pregunta para el concejo de cada cantón es la misma de siempre, con tecnología nueva: ¿el plan regulador de su cantón dice algo sobre una edificación que consume la electricidad de un pueblo y el agua de otro? Si la respuesta es no, Singapur acaba de publicar un documento que vale la pena leer.

Deja un comentario

Últimas noticias