El Concejo Municipal de Talamanca aprobó un Proyecto de Modernización Institucional que redefine cómo se organiza por dentro el gobierno local del cantón más extenso del Caribe costarricense. El trabajo técnico lo hizo la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), según el comunicado Municipalidad de Talamanca impulsa la transformación del gobierno local, publicado por la propia organización el 18 de septiembre.
La propuesta la elaboró la Dirección Técnica de Tecnologías de Innovación y Mejora Continua (DTTIMC) de la UNGL y fue presentada al Concejo durante una visita oficial a la municipalidad. Recibió luz verde.
¿Qué se aprobó?
El paquete tiene tres frentes:
- Estructura. Un nuevo organigrama institucional, acompañado del estudio para actualizar la Política Salarial.
- Reglas. Un Manual Descriptivo de Puestos y un Manual de Organización y Funciones, que delimitan qué le corresponde a cada área y a cada plaza.
- Gestión. Según la UNGL, la nueva estructura fortalece la organización interna, mejora la coordinación entre dependencias, agiliza procesos y refuerza el control interno y la evaluación del desempeño.
El artículo 129 del Código Municipal obliga a las municipalidades a mantener actualizado su manual descriptivo de puestos. No es un documento decorativo: de él dependen los concursos, los requisitos de cada plaza y, en buena medida, los salarios.
El dato que explica la urgencia
El Manual de Funciones que la Municipalidad de Talamanca mantiene publicado en su portal de transparencia está fechado en el año 2000. Y el propio documento indica que se construyó a partir del manual genérico del régimen municipal que la UNGL elaboró a finales de 1999.
Es decir, la misma organización que diseñó la base del manual anterior vuelve, más de un cuarto de siglo después, a rehacerlo. En ese lapso llegaron la Ley Marco de Empleo Público (Ley 10159), SICOP, la facturación electrónica y la tramitación digital de permisos. Una estructura pensada para la municipalidad de hace 26 años difícilmente responde a esas exigencias.
Un cantón enorme, disperso y con rezagos
El reto administrativo de Talamanca no se parece al de un cantón urbano del Valle Central. Con 2.792 kilómetros cuadrados, es el segundo cantón más grande del país después de San Carlos, dividido en cuatro distritos: Bratsi, Sixaola, Cahuita y Telire. Su población ronda las 49 mil personas, con una densidad cercana a 17,5 habitantes por kilómetro cuadrado, de acuerdo con los datos recopilados en la ficha del cantón en Wikipedia.
En su territorio conviven comunidades bribris y cabécares de la Alta Talamanca, el territorio indígena Kéköldi, la frontera con Panamá en Sixaola y destinos turísticos como Cahuita y Puerto Viejo. El cantón ha sido señalado de forma reiterada como uno de los de menor desarrollo humano del país.
Para una municipalidad con ese territorio, saber con precisión quién inspecciona, quién otorga permisos y quién da seguimiento no es un tema de oficina: define si el gobierno local llega o no a las comunidades.
La auditoría que ya marcó la cancha
La reforma llega después de un llamado de atención fuerte. En julio de 2025, la Contraloría General de la República publicó la auditoría DFOE-LOC-IAD-00007-2025, que encontró que la Municipalidad de Talamanca otorgó 1.426 permisos de construcción entre 2023 y 2024 sin un plan regulador vigente, según reportó Delfino.cr.
De esos permisos, 405 correspondieron a regularizaciones de obras ya construidas sin autorización. El órgano contralor también identificó 27 obras ilegales en 2024 que dejaron de generar ₡11,4 millones en impuestos, y advirtió sobre la presión urbanística en el entorno del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. Entre sus disposiciones pidió procedimientos formales de licenciamiento, el uso de la plataforma APC del CFIA y planes preventivos de inspección.
Ninguna de esas tareas se cumple sin una estructura que asigne responsables. Un organigrama y un manual de funciones actualizados son, en la práctica, la base sobre la que se construye la respuesta a la Contraloría.

Lo que falta
Aprobar los documentos es el primer paso, no el último. Queda conciliar el nuevo manual con las plazas que hoy están ocupadas, presupuestar cualquier reclasificación y que el Concejo Municipal tome una decisión sobre la política salarial, cuyo estudio de actualización apenas fue presentado.
La UNGL agradeció a la Administración, al Concejo y al personal municipal su compromiso con el proceso. “El trabajo conjunto fortalece a nuestros cantones. Continuaremos acompañando a los gobiernos locales en sus procesos de transformación para avanzar hacia una gestión pública más eficiente, ordenada y transparente”, señaló el equipo de la DTTIMC.
Talamanca se suma así a otros gobiernos locales que en los últimos meses han recibido acompañamiento similar de la UNGL, como La Unión de Cartago. Para los concejos municipales del resto del país queda una pregunta práctica: ¿de qué año es el manual de funciones con el que trabaja su municipalidad?








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