En la sala de sesiones de New Brunswick, una ciudad de Nueva Jersey, ya no hace falta dominar el inglés para seguir lo que discute el concejo. Ahora, lo que dicen regidores y funcionarios aparece en pantalla, casi al instante, transcrito y traducido al español o a cualquiera de otros 50 idiomas. Así lo informó el portal especializado Smart Cities World en su nota sobre el despliegue, a partir del comunicado de prensa publicado el 17 de septiembre de 2026.
Una inteligencia artificial que no sale de la sala
El sistema se llama Isermo y lo desarrolló la empresa AlltecPro junto con Insync Municipal Systems. Su particularidad es que no depende de servicios en la nube: el reconocimiento de voz y la traducción se procesan en un equipo instalado dentro del propio edificio municipal.
El aparato toma el audio de los micrófonos y del sistema de sonido que la sala ya tenía, identifica a quién está hablando y envía los subtítulos y las traducciones a dos pantallas: una vertical de 65 pulgadas para el público y otra horizontal de 43 pulgadas para los miembros del concejo.
“Con Isermo, estamos llevando la IA directamente al entorno de la reunión en lugar de hacer que la municipalidad dependa de un servicio en la nube”, afirmó Jon Miller, gerente de producto de AlltecPro.
Según la empresa, esa arquitectura le da a la institución control sobre los datos de sus reuniones e independencia de la conexión a internet. También permite añadir la herramienta sin reemplazar el sistema de audio existente, un punto que no es menor para gobiernos locales con presupuestos ajustados.
El fondo del asunto: sesiones públicas que se puedan seguir
El objetivo declarado por la ciudad es que las sesiones sean más accesibles para quienes tienen dificultad para seguir un debate en inglés, sin tener que esperar el acta o una interpretación posterior. Es una idea que trasciende la tecnología: una sesión abierta al público solo es realmente pública si la gente puede entenderla.
En Costa Rica, el Código Municipal establece que las sesiones del concejo son públicas. Muchos concejos ya las transmiten por redes sociales, pero pocas veces con subtítulos, y casi nunca en otra lengua que no sea el español.
¿Qué podría significar en los concejos municipales costarricenses?
El caso de New Brunswick abre al menos tres discusiones para nuestros 84 gobiernos locales.
La primera es la accesibilidad para personas sordas o con pérdida auditiva. La Ley 7600 de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad obliga a las instituciones públicas a garantizar el acceso a la información. Los subtítulos en tiempo real no sustituyen la interpretación en LESCO, pero sí amplían el alcance de una sesión transmitida.
La segunda es la diversidad lingüística. En cantones como Talamanca, Buenos Aires, Coto Brus o Turrialba conviven comunidades indígenas con lenguas propias, y en Limón el inglés criollo es parte de la vida cotidiana. En zonas turísticas como Santa Cruz, Carrillo, Garabito o Quepos, además, reside una población extranjera que participa, o podría participar, en la vida comunal. Conviene aclarar que el comunicado no detalla si la plataforma reconoce lenguas indígenas costarricenses, algo que cualquier municipalidad tendría que verificar antes de pensar en una herramienta similar.
La tercera es la protección de datos. Procesar el audio dentro de la sala, sin enviarlo a servidores externos, conversa bien con los principios de la Ley 8968 de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales, sobre todo cuando en una sesión intervienen vecinos que presentan denuncias o solicitudes personales.
Queda pendiente la pregunta de costos, que la nota original no revela. Aun así, una transcripción automática podría ayudar también a agilizar la elaboración de actas, una tarea que consume horas de trabajo en las secretarías de los concejos. La tecnología existe; la decisión de usarla para acercar el concejo a la gente sigue siendo local.








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